La semana pasada se hizo pública la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, conforme a la cual se considera ajustada a Derecho la prohibición del velo en la escuela.

Sin entrar a valorar la Sentencia, pues para hacerlo adecuadamente es imprescindible tener todos los datos del proceso, la noticia me suscita las siguientes reflexiones sobre esa cuestión, que cada vez estará más presente en el debate público en España.

1.- De entrada es necesario distinguir entre tipos de velo. No es lo mismo el chador o el hijab, que no dejan de ser pañuelos en la cabeza que dejan la cara al descubierto, que el niqab o el burka, que ocultan el rostro completamente (con el niqab sólo quedan al descubierto los ojos; con el burka ni eso, pues la mujer ve a través de una redecilla). El niqab y el burka sí creo que deben ser excluidos de la escuela, o de los locales públicos (tengo mis dudas sobre si deben ser objeto de prohibición general), pues en la medida en que ocultan el rostro claramente hacen comparecer a la mujer ante la sociedad como no-persona.

 2.- El velo al que me refiero es el chador o el niqab. Parece que quienes lo llevan lo hacen por motivos religiosos. Así que, prima facie, nos encontramos ante una cuestión que guarda relación con la libertad religiosa. A mi entender, la prohibición de llevar velo en el colegio es una restricción del derecho de libertad religiosa. Podemos discutir si es una restricción proporcionada, pero es una restricción del derecho.

 3.- Antes de entrar en el fondo del asunto hay un argumento formal, que en Derecho tiene su importancia. ¿Puede establecer esta restricción un reglamento interno de un instituto? Creo (y así lo ha dicho el Tribunal Supremo en relación con la ordenanza del Ayuntamiento de Lérida sobre uso del velo) que esto tiene que establecerse en ley orgánica, precisamente porque es restricción de un derecho fundamental. Dado que los derechos fundamentales son «elementos esenciales de un ordenamiento objetivo de la comunidad nacional” (STC 25/1981), lo lógico es que sea el legislador nacional quien se pronuncie sobre el tema.

4.- En cuanto al fondo: creo que es una restricción desproporcionada, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestros institutos se puede ir vestido de cualquier cosa (incluyendo el ir vestido casi como si no se estuviera vestido). El velo no daña a nadie, no impide realizar ningún bien público, no hace que las chicas que lo lleven dejen de tener acceso a una educación que no se inspira precisamente en la ley musulmana, no se impone al resto… No veo razón para impedir que alguien exprese sus convicciones religiosas en la escuela. La escuela, en tanto que institución, debe reflejar la historia y tradición cultural de la sociedad española, pero mientras no haya un ataque a esa identidad española no veo por qué no pueden algunas alumnas participar en la actividad docente expresando sus convicciones religiosas.

5.- No me satisface el argumento que permite la restricción simplemente porque son menores de edad. Siendo así, caben dos hipótesis: (i) lo han decidido ellas; (ii) es una sugerencia/imposición de sus padres. Si lo han decidido ellas, estamos ante un ejercicio de libertad religiosa, que también tienen los menores. Si lo han decidido los padres, la cosa cambia, pero ojo, porque es un argumento que se puede volver en contra: ¿estamos dispuestos a que el poder público entre a valorar la razonabilidad de un comportamiento con motivación religiosa de un menor que es consecuencia de lo que deciden sus padres? Sobre todo cuando estamos ante un comportamiento que no implica daños ni a terceros ni al propio menor. Por ese camino, cuidado con la confesión o con la dirección espiritual, etc.

En definitiva, creo que, también esta, es una cuestión de libertad. También para los padres musulmanes que quieren que sus hijas lleven el velo vale lo que tantas veces hemos repetido: son tus hijos, es tu elección.

Marta López Cuevas