Bienvenido Benedicto XVI

Querido Benedicto:

El ambiente en España está regular. Se debaten chorradas en el parlamento y los medios de comunicación gubernamentales airean las protestas de grupúsculos de aspecto desaliñado y deprimente que vociferan consignas violentas como quemar edificios o amedrentar a los curas. Apenas un millar de personas gritan  que no te esperan. Nosotros, los de Profesionales por la Ética, tampoco te esperamos…sentados. ¡PORQUE VAMOS A RECIBIRTE! Nos encontraremos en Barcelona, donde el programa oficial va a quedar totalmente desbordado por la espontaneidad de la gente que te va a jalear. Los catalanes no son muy ruidosos pero organizan las cosas bastante bien; del ruido ya nos encargamos otros.

Muchos  si te esperan. Ya lo verás. El pasado domingo, en un excepcional reportaje, el diario ABC reproducía un artículo del profesor Gregorio Luri en el que explicaba a la manera laica por qué él si te esperaba:

Yo sí te espero… por una simple cuestión de ecología cultural. Y por cada una de las iglesias de cada uno de los municipios catalanes y sus torres que anuncian los pueblos desde lejos. Y porque los que protestan contra ti lo hacen en nombre de la virtud bíblica de la probidad. Y por todos los cristianos anónimos que conozco y que hacen bien sin mirar a quién. Porque fui bautizado. Por esa iglesia de la calle Pere IV que tiene en la puerta la pintada “Alá es grande” sin que pase nada. Por las Bienaventuranzas, por el “Cántico espiritual”, por “Las Florecillas”… Y porque en las iglesias vacías aún es posible intuir el infinito. Por el Padre Nuestro. Por la santificación del pan y el vino. Y porque es mejor saber en lo que se cree que creer
sin saber en qué. Por el “Noli me tangere” y todas y cada una de sus representaciones. Por el tañido de las campanas y cada uno de sus sones. Por la ermita de la montaña. Porque Él dijo que dos cristianos reunidos en Su nombre siempre son tres. Por la Virgen de mi pueblo. Por la fe de mis padres, que a veces me resulta inaprensible. Por un niño recién nacido en un pesebre. Por un Dios que teme a la muerte, y duda. Por todas las miserias de la Iglesia y sus pecados. Y por toda la gente sencilla que está esperando para verte.»

En fin, va a ser un viaje agotador para tí. Menudo finde en España. Descansar, lo que se dice descansar nada de nada. Pero volverás contento. Feliz viaje.

Nos vemos el sábado en Barcelona. Bienvenido, Benedicto.

Teresa García-Noblejas