zpDurante las últimas semanas el presidente del Gobierno está sufriendo un golpe tras otro.  La crisis económica le ha estallado en las manos y hasta su adorado Obama le ha llamado (por fin) para que tome su cuaderno económico y se ponga a hacer los deberes antes de que le echen de la escuela.  A un año de las elecciones autonómicas y municipales, ningún partido ni líder político quiere arrimarse a él ni prestarle apoyo para no tener que pagar luego la factura electoral.

Esta misma semana, Rajoy ha llegado a decirle a la cara al presidente del Gobierno que «su proyecto ha fracasado». Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación en absoluto.  Supongo que el subsconsciente de Rajoy quiere decir «nosotros le dejamos un país rico y Vd. lo está dejando en la ruina». Eso es cierto, pero no tiene nada que ver con los propósitos de Zapatero.

Lo que el secretario general del PSOE se propuso desde el principio de su mandato fue, utilizando sus propias palabras, un proyecto cultural, ideológico y de valores. Así se lo contó a su hagiógrafo Suso de Toro, autor del libro Madera de Zapatero (RBA, 2007):

Si hay algo que caracteriza a esta etapa de gobierno es que hay un proyecto. Precisamente porque hay un proyecto hay una resistencia tan inútil como activa de la derecha más dura, porque saben que hay un proyecto. Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en valores culturales, y por tanto ideológicos, que pueden definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo.

Y en ese proyecto se ha empeñado a fondo, con notable éxito, por cierto. Porque la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, la Educación para la Ciudadanía, la Ley de Memoria Histórica, la supresión de la institución matrimonial, la legalización del repudio del cónyuge o divorcio-express y la vía libre para la demolición de España (Estatuto de Cataluña) son fases de un diseño inteligente encarnado por Zapatero.

Está por llegar la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. El PP dirá que es «una cortina de humo para esconder los verdaderos problemas de España», es decir el paro y la economía (que son lo esencial para el PP). Ciertamente, un debate acalorado sobre los símbolos religiosos y la expulsión de lo católico del espacio público le viene muy bien a Zapatero para agitar a las masas mientras el país se arruina. Pero lejos de ser una cortina de humo, la nueva legislación sobre «libertad religiosa» sería la culminación de su proyecto ideológico y, por tanto, el triunfo definitivo del iluminado de la Moncloa. Perderá el poder, si;  pero dejará su edificio cultural bien cimentado.

Teresa García-Noblejas