Pues como todos los españoles estoy invitada a emitir un voto el 20-D. Soy consciente de que la política no se decide únicamente en las elecciones. Al menos la política como ejercicio de la actividad pública, como pasión por el bien común, como actividad transformadora de la realidad que supera con mucho el juego partitocrático necesario pero no único medio de participación en la vida pública.

Pero la realidad es que el 20-D tenemos en España elecciones generales que en gran medida determinarán los próximos cuatro años de vida política española. No descubro nada nuevo si recuerdo que a las dos opciones mayoritarias, PP y PSOE, se suman ahora muchas otras fuerzas. Entre ellas Ciudadanos y Podemos, si bien en torno a esta última fuerza existe una amalgama de formaciones locales y autonómicas de perfil ideológico, con pocos matices, similar a la de Pablo Iglesias. Junto a ellas surge VOX, partido constituido por desencantados del PP y sistemáticamente excluido de las encuestas y debates, especialmente en los medios «de derechas», católicos incluidos. De forma que hemos pasado del bipartidismo al cuatripartidismo.

En síntesis:

  • Votar al PSOE me parece una pésima opción, con un líder y un proyecto similar al de Zapatero: radical en lo ideológico e incompetente en economía y gestión. Sin contar con que han vuelto a sacar a pasear sus fantasmas anticlericales y amenazan con legalizar la eutanasia encubierta como «derecho a la muerte digna».
  • Votar al PP será la opción de los que no quieren que vengan otros (PSOE, izquierda radical…) porque su programa no entusiasma a nadie y sus incumplimientos electorales corren parejos a la corrupción interna y externa que ha aquejado a este partido. Si sus líderes no se han dado cuenta de la corrupción interna, es que son torpes. Y si se han dado cuenta y han mirado para otro lado es que son cómplices. La deriva ideológica zapaterista no la han detenido sino que la han consolidado. Ciertamente, han evitado el rescate europeo pero pregúntenles a los parados y a los jóvenes que no tienen trabajo o cobran el salario mínimo qué les parece el Gobierno del PP.
  • Votar a Ciudadanos es la posibilidad, a derecha e izquierda, de apostar por la regeneración democrática, la gestión seria y profesional y la mejora técnica de numerosos ámbitos de la vida pública, además de la defensa de la unidad entre los españoles y la Constitución de 1978. En la cuestión de valores (derecho a la vida, libertad de educación, libertad religiosa, ideología de género, promoción de la familia natural …) no se han mostrado radicales pero son próximos al zapaterismo o al PP. de Rajoy. O sea, más de lo mismo. Si añadimos a esto que Ciudadanos sostiene con su respaldo al régimen socialista en Andalucía (paraíso de la corrupción institucionalizada) y que Albert Rivera ha declarado públicamente que se identifica con Felipe González como líder, el panorama queda diáfano.
  • La opción VOX la desprecian los amantes del «voto útil» y los partidarios a ultranza del PP, que han lanzado a sus terminales mediáticas a boicotearlo. Lógicamente, es un partido nuevo que ha sobrevivido a no pocas dificultades en las elecciones europeas y en las autonómicas y locales. Representa una opción clara de valores en familia, vida, unidad de España e ideología de género pero es una incógnita saber si obtendrá representación parlamentaria nacional.  Los propagandistas del PP no dejan de repetir que «votar VOX es tirar el voto».

Ahora Vds. eligen. Por mi parte, ya tengo el voto decidido y no sé si será útil pero lo que estoy segura es que será conforme a mi conciencia y no necesitaré taparme la nariz al ir a depositar las papeletas en la urna.

Infórmense, decidan qué partido se ajusta más a sus valores y a la España que Vd. quiere y vote sin miedo.

Teresa García-Noblejas