«Quisiera decir una palabra a aquellas personas que, llevadas por tantas ideologías, acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana, piensan ya desde niño que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo y, a veces, para comprobarlo, se corrompen y se prostituyen, o van a clubs de hombres. Os aseguro que encuentran el infierno».

Estas son las palabras de la homilía de D. Juan Antonio Reig, obispo de Alcalá de Henares, que han escandalizado a muchos. Fueron pronunciadas en los oficios del pasado Viernes Santo. La campaña desencadenada desde entonces contra D. Juan Antonio ha sido brutal. La última, una moción de su propio Ayuntamiento, instando a la Corporación municipal a que veten al obispo en los actos públicos. Homófobo es lo más suave que le han llamado. El diario El País titulaba que «Reig era vetado por su Ayuntamiento por sus ataques a los gays».

Ahora vamos a analizar fríamente las palabras del obispo de Alcalá:

  • ¿Dónde hay una condena o una crítica  a los homosexuales?
  • ¿Dónde está la homofóbia?
  • ¿No es cierto que hay lobbies y tendencias culturales que hacen a los adolescentes y jóvenes replantearse su sexualidad y crearles dudas?
  • ¿No es cierto que muchas personas con tendencia homosexual caen atrapados en redes de corrupción, en ambientes de prostitución?
  • ¿No es cierto que muchas personas con atracción hacia otras de su mismo sexo sufren discriminación, agresiones, pérdida de autoestima, soledad, violencia …?
  • ¿No ha puesto monseñor Reig el dedo en la llaga al mostrar que el «estilo de vida homosexual» no siempre es alegre sino que conlleva sufrimiento y es un verdadero infierno?

Teresa García-Noblejas