El gobierno francés está embarcado en una legislación, altamente ideologizada e influida por el lobby gay, que va contra los valores y principios de una gran parte de su población, como se ha podido constatar en las movilizaciones populares contra la ley del matrimonio homosexual.

La última ofensiva es la enseñanza sexual obligatoria desde los 6 años que adopta el enfoque de la ideología de género y que busca la deconstrucción de la figura masculina y femenina como complementarias.  Con el pretexto de promover la igualdad sexual y la lucha contra la homofobia, la enseñanza obligatoria que desarrolla la Ley Peillón pretende sustituir las categorías como el sexo, basado en la naturaleza, por el concepto de género, una construcción social que puede ser elegida y mutable a lo largo de la vida.

El diputado Italiano y Presidente del Grupo PPE en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Luca Volontè, ha cuestionado ese proyecto legislativo francés a través de una pregunta escrita al Consejo de Europa, quien ha de dictaminar si el proyecto francés respeta la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho.

La denuncia de Volonté pone en evidencia el intento del gobierno francés de cambiar las mentalidades de los más jóvenes deconstruyendo los estereotipos de género y la teoría de la complementariedad entre mujeres y hombres desde edades especialmente tempranas y la vulneración de derechos fundamentales, al poner en peligro el equilibrio psicológico de los menores con teorías sin base científica e interferir en la educación que los padres desean inculcar a sus hijos.

Alicia Rubio, portavoz de Profesionales por la Ética, afirma que «esta nueva ofensiva contra los derechos de los padres y los menores a su cargo no es nueva para los españoles, que ya hemos vivido la imposición de una asignatura con fuerte carga ideológica como la EpC y  que, continuamente, vemos intentos del lobby gay de introducirse en las escuelas para, con la disculpa de luchar contra la homofobia y la discriminación, adoctrinar desde la ideología de género.

Estos continuos y planificados ataques a los derechos fundamentales, bajo la bandera de nuevos derechos ya amparados en ellos, implican la imposición de unas ideologías sobre otras  perfectamente legales y democráticas a través de la maquinaria estatal.  En una democracia no puede existir una “moral de estado” impuesta  de forma obligatoria y desde edades tempranas. El consejo de Europa debería ser muy cauteloso con esta clase de iniciativas y no amparar legislaciones que conculcan derechos fundamentales».

Este es el texto completo de la pregunta escrita del diputado Italiano Luca Volonté  a la Comisión de Ministros Europea, aceptada a trámite el pasado 4 de junio:
Pregunta escrita Nº 638 a la Comisión de Ministros | Doc. 13222 | 04 de junio de 2013
Deconstrucción obligatoria de los “estereotipos de género” y violación de los derechos de los padres
Por M. Luca VOLONTÈ, Italia, PPE/DC
 
El Gobierno francés ha decidido imponer, desde la vuelta al colegio 2013, a todos los niños de 6 años en adelante, en las escuelas públicas y privadas (incluso las confesionales), una nueva enseñanza sexual obligatoria que adopta el enfoque de la “teoría de género”. Este proyecto gubernamental provoca una inmensa inquietud entre los padres de los alumnos y los profesores.
 
Presentado con el pretexto de promover la igualdad sexual y de luchar contra la homofobia, el objetivo de esta enseñanza es “sustituir categorías como el sexo (···) por el concepto de género que (···) muestra que las diferencias entre los hombres y las mujeres no están basadas en la naturaleza, sino que son históricamente construidas y socialmente reproducidas” (Julie Sommaruga, diputada, Comisión de asuntos culturales de la Asamblea nacional, 28 de febrero de 2013). En su carta a los consejeros de Educación del 4 de enero de 2013, el ministro francés de Educación nacional, M. Vincent Peillon, declaró que “el Gobierno se ha comprometido a dirigirse a la juventud para cambiar las mentalidades”. Según él, el objetivo de la escuela es “arrancar al alumno de todos los determinismos, familiar, étnico, social, intelectual” (L’Express, 2 de septiembre de 2012).
 
El contenido preciso de esta enseñanza está todavía en curso de elaboración. En un informe de diciembre de 2012, la Inspección general de asuntos sociales recomienda que la escuela se comprometa en la “lucha contra los estereotipos de género… desde la más joven edad”, que deconstruya “la ideología de la complementariedad” entre la mujer y el hombre, que reemplace “garçons” (niños) y “filles” (niñas) por términos sexualmente neutros como “amis” (amigos) o “enfants” (pequeños). La escuela debería impedir el proceso de “diferenciación sexual” y la interiorización psicosocial, por parte de los niños, de su identidad sexual.
 
Esta supuesta “enseñanza” no tiene base científica, por lo que para la gran mayoría de la población que no se adhiere a esta “teoría de género”, esta enseñanza es adoctrinamiento. Pone en peligro el equilibrio psicológico de los niños y los padres quedarán atrapados: tendrán que explicar a sus hijos que no hay que creer todo lo que se dice en la escuela, pero hay que callar para evitar problemas con la ideología oficial. Un programa así, si se realiza, violará de manera manifiesta el interés superior de los niños y los derechos naturales de los padres.
 
La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce que « la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad » (art. 16.3) y que « los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos » (art. 26.3). Al ratificar el Pacto internacional relativo a los derechos civiles y políticos, los Estados se comprometen « a respetar la libertad de los padres de garantizar la educación religiosa y moral de sus hijos conforme a sus propias convicciones » (art. 18.4). De manera todavía más explícita, la Convención europea de derechos humanos enuncia que « el Estado, en el ejercicio de las funciones que asume en el ámbito de la educación y de la enseñanza, respetará el derecho de los padres a garantizar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas » (Protocolo adicional, art. 2).
 
M. Volonté,
Pregunta a la Comisión de Ministros
 
¿La Comisión de Ministros puede reafirmar :
 
–          que la instrucción debe ser objetiva y que en una democracia el Estado no debe pretender manipular la psicología de los niños ?
 
–          que los padres, y no el Estado, son los educadores de sus hijos ?
 
–          ¿Qué acción va a emprender la Comisión de Ministros para asegurar que el contenido de este programa no sea el adoctrinamiento, sino que al contrario este sea objetivo y respetuoso de los niños y de los derechos de los padres ?