Tras las elecciones europeas y en pleno debate sobre el desafecto de los ciudadanos hacia las instituciones de la UE, ayer 28 de mayo se produjo un hecho de la mayor gravedad: la Comisión Europea, presidida por Barroso y con su mandato prácticamente finalizado, se permitió de manera completamente arbitraria y antidemocrática vetar la Iniciativa Ciudadana Europea “One of Us” (“Uno de Nosotros”). Esta petición, acogida al mecanismo de democracia participativa creado por el Tratado de Lisboa y respaldada por 2 millones de ciudadanos, solicita el cese, por razones éticas, de la financiación europea de proyectos de investigación con destrucción de embriones y del aborto en países en desarrollo.

Sobre este escandaloso desprecio a la voluntad popular y a los mecanismos de participación democrática creados por la propia Unión Europea, el Comité de “One of Us” difundió ayer una nota de prensa, cuyo contenido íntegro, traducido al español por el equipo de Profesionales por la Ética, reproducimos.

LA COMISIÓN VETA LA INICIATIVA CIUDADANA “ONE OF US”
Una decisión contaria a las reglas éticas y democráticas
Miércoles, 28 de Mayo de 2014

El 28 de mayo, en su último día de mandato, la ya ex “Comisión Barroso” ha vetado la Iniciativa Cudadana “One of Us”, la petición popular más grande de la historia de las instituciones europeas. Esta iniciativa, oficialmente respaldada por dos millones de personas en Europa, es la petición más grande de la historia europea. La Iniciativa solicita que Bruselas no financie en lo sucesivo ninguna práctica que destruya vidas humanas antes del nacimiento.

La Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) es un mecanismo de democracia participativa, creada por el Tratado de Lisboa, por el cual un millón de ciudadanos puede tomar la iniciativa de introducir una propuesta legislativa en las instituciones europeas .

El Comité de “One of Us” expresa su profunda decepción hacia una Comisión sorda que hoy ha tomado una decisión contraria a reglas éticas y democráticas. Si bien es cierto que la Comisión tiene el control de cada proyecto de Iniciativa Ciudadana antes de su apertura a la firma, la Comisión Barroso pretende tener el derecho de veto también al final del proceso, aun en contra de las iniciativas que han conseguido con éxito el apoyo popular necesario. Tal poder de veto es ilegítimo y antidemocrático desde una perspectiva política, ya que es la Asamblea Legislativa Europea quien puede dar un veredicto sobre el contenido de la iniciativa, y no la Comisión, ya que, en caso contrario, el mecanismo de ECI no tendría ningún sentido.

Un VETO injustificado que ni siquiera tiene en cuenta el propósito de la solicitud ciudadana. La respuesta de la Comisión es hipócrita y despreciativa ya que finge no entender el propósito de la demanda y se extiende en treinta páginas de autocomplacencia con su propia política. La Comisión quiere seguir financiando prácticas biotecnológicas antiéticas y obsoletas, así como el aborto en los países en desarrollo, incluidos aquellos donde está prohibido por la ley penal.

Un VETO injustificable que se burla del procedimiento democrático. La Comisión, en lugar de constatar el éxito de la iniciativa y de transmitirla al Parlamento Europeo y el Consejo de Europa, ha abusado de su poder de control formal y ha ejercido un juicio sobre la oportunidad política de “One of Us ” para bloquear este procedimiento. La Comisión está así tratando de defender un privilegio de iniciativa, al ser la única institución competente para iniciar procedimientos legislativos hasta que fue creado el mecanismo de la ECI. De esta forma, la Comisión ha convertido este mecanismo en una parodia, mientras que los europarlamentarios, por el contrario, querían que fuera un verdadero instrumento de democracia participativa. La Comisión demuestra de este modo la falta de una cultura democrática.

Para el Comité de “One of Us” el procedimiento no ha terminado. Por un lado, la decisión de la Comisión puede ser objeto de recurso ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo -que ya ha reconocido el respeto por la vida humana desde la concepción- y, por otro lado, el nuevo Parlamento controlará la próxima Comisión, permitiéndola recuperar el respeto de la Iniciativa Ciudadana en el centro de los debates y pedir a las instituciones europeas que sean más éticas y democráticas.