Cantaba yo en mi infancia, como seguramente muchos de ustedes, una canción que decía:
“ahora que vamos despacio (bis)
vamos a contar mentiras, tralara(bis)”

Y luego venía lo del lobito bueno y el pirata honrado …

Ahora, gracias a una propuesta que se intenta aprobar el 8 de septiembre en Bruselas, eso lo van a tener que cantar los profesores cuando, por obligación legal, deban impartir desde su tierna infancia la ideología del género a los pobres infantes de ahora quienes, lejos de lobitos buenos y piratas honrados, se van a ver rodeados de seres asexuados que eligen su género, de diversidades sexuales, nefastos juguetes sexistas, de roles opresores, de culpas y estigmas.

A ese panorama, ya de por sí poco alentador, se va a unir la imposición de juegos por parte de una marimandona con el cerebro lleno de prejuicios que va a obligar a los niños a jugar los juegos que vea que no les gustan: la experta en género.

Esta figura, cuyo merito se limita a descubrir que niños y niñas juegan diferente y hacer un trabajo inventando soluciones, resuelve el problema diario enviando a las niñas al campo de fútbol y a los niños a hacer comiditas a unas barbies.

Por cierto, es posible que los chicos se encuentren, como les pasa a los países que ya aplican las recomendaciones feministas, con que la tal experta los retiene al salir al patio porque tienen la tendencia sexista de correr y salir antes que las chicas.

Y por si fuera poco, desde el principio los niños se van a enterar de que son maltratadores genéticos, los causantes de las guerras y el mal en el mundo y las niñas van a tener conciencia de que son las oprimidas, las maltratadas y que todo les está permitido por ese estigma “sociosexual” que, pese a muchos lustros de democracia e inversiones públicas desorbitadas, no ha habido forma de eliminar. Porque resulta que, al final, el estigma radica en ser lo que son. Y cuanto más renuncien a sí mismas, mejor.

De todas formas, debemos felicitarnos de nuestra suerte porque los niños serán informados de que, si sacan su parte femenina y además practican las diversas sexualidades, lo mismo se les perdona (un poquillo solo, que esto no es la Iglesia, a ver qué se han pensado ustedes) su pecado original: ser varones. Porque resulta que su pecado es ser lo que son. Y cuanto más renuncien a sí mismos, mejor.

También, según salten de la cuna, se enterarán de que la sexualidad es polimorfa y elegible por lo que pueden ser chicos o chicas por temporadas y gustarles hombres o mujeres según la estación del año. Y que todo eso es normal. Y además conveniente, porque facilitaría esa renuncia a su masculinidad y su feminidad que tanto molesta en el Informe Rodrígues.

Estamos siguiendo punto por punto los pasos de Noruega y Suecia, países punteros en instaurar la mentira del género. Y si se mira si, realmente, esto mejora la sociedad, nos encontramos con un panorama tan obsesivo, manipulador, discriminador y falso como el que les acabo de presentar. Desolador.

Es más, el esperpento ha llegado a tal extremo que unos profesores de biología suecos han determinado que eso de que el espermatozoide es activo y el óvulo pasivo, es una estrategia sexista que trata de imponer los roles de género en la reproducción y, por ello, hay que liberarse de semejante mentira y negarla.

Ridículo, pero esto es lo que se avecina si el Informe Rodrígues sale adelante y se cumplen sus imposiciones. Porque cuando se cae en la espiral del disparate y la mentira, gana el que dice la trola más gorda.

Si esta locura sale adelante y se obliga a impartir ideología de género en todos los niveles educativos y en todas las materias, pocos van a ser los profesores que no tengan que cantar la canción de marras antes de comenzar las clases. Los de “mates”…o ni eso.

Alicia V. Rubio Calle