Con una mentalidad un tanto localista, a los españoles nos ha costado entender que lo que pasa en la Unión Europea, ya sea en Bruselas o en Estrasburgo, tiene incidencia y mucha, en nuestra patria.

De ahí que, antes que nada, resulte imprescindible reconocer la impagable y valiente tarea llevada a cabo por Jaime Mayor Oreja como vicepresidente del Grupo Popular Europeo en el Parlamento europeo. Quizá lo más conocido públicamente ha sido su impulso y promoción de la primera Iniciativa Legislativa Popular Europea (ILP), One of Us, destinada a impedir que la UE dedicara recursos a la destrucción de embriones humanos. Pero hay mucho más: los que trabajamos en la defensa de los derechos fundamentales lo sabemos y se lo agradecemos porque Mayor Oreja siempre ha apoyado las causas justas, ya fuera el derecho a la vida, la promoción de la familia natural, la firmeza frente al terrorismo o la unidad de España en nuestras fronteras o en Europa. El reciente anuncio de la Comisaria de Investigación de la UE anunciando el fin de las ayudas para investigaciones que destruyan embriones humanos es fruto, sin duda, de esta conciencia colectiva a la que este político vasco ha contribuido decisiva y generosamente.

La otra realidad es que en el Parlamento Europeo se van a seguir librando batallas relevantes en las que lo que está en juego no son solo derechos fundamentales sino la supervivencia misma de Europa, amenazada ahora por nuevas ideologías totalitarias que quieren imponerse a una mayoría silenciosa. La reciente batalla en torno al Informe Estrela es un ejemplo. Pero ahora viene Lunacek, penúltimo intento de convertir en derecho la hegemonía absoluta de unos pocos (lobby homosexual ahora, mañana será otro) en la sociedad, en las leyes y en las políticas.

Pero no hay que olvidar que en el Parlamento Europeo se pueden y se deben librar otras batallas como, por ejemplo, la secesión de regiones o la presencia de terroristas no convictos en las instituciones de los Estados miembros.

Así que el hecho de que esté o no esté Mayor Oreja o una (o mejor, varias) personalidad de convicciones firmes y capacidad de liderazgo nos afecta a todos. Y mucho.

Teresa García-Noblejas