HavelEl pasado 18 de diciembre ha fallecido en Praga, a los 75 años de edad, Václav Hável, el intelectual y disidente que, tras pasar largas temporadas en las cárceles comunistas,  fue elegido en 1989 presidente de Checoslovaquia.

Poeta y dramaturgo, Havel fue también un original pensador y hombre de acción que representó, como presidente del Foro Cívico, un admirable ejemplo histórico del protagonismo decisivo que la sociedad civil organizada puede alcanzar en las transformaciones políticas al servicio de la dignidad humana y la libertad. El poder de los sin poder que Havel analizó en su conocido ensayo, acabó con el comunismo y hoy está empezando a dar forma a una nueva sociedad occidental, a una nueva manera de entender la política y la vida social.

Havel es también  -como se ha destacado estos días en los medios de comunicación-  una referencia fundamental de lo que implica la primacía de la ética sobre la política y de cómo, en medio de no pocas dificultades y contradicciones, los principios morales deben y pueden anteponerse a los vaivenes del partidismo y el oportunismo. Fue un hombre que entendía y hacía entender que la tarea primordial no es destruir lo que está mal, sino promover desde abajo una nueva persona, un hombre nuevo; que la tarea más urgente es la renovación de los espíritus y que  sólo desde ahí podremos emprender la reconstrucción moral de la sociedad contando con la participación de todos.

Descanse en paz Václav Havel, el hombre, en cuyo homenaje transcribimos más abajo una breve selección de algunos de sus textos.

Ver el discurso de Václav Havel en la entrega de los premios Príncipe de Asturias de 1997.

Ver también la página oficial de Václav Havel.

Ver las referencias de su fallecimiento en Euronews, Libertad Digital, El Mundo y ABC.

SELECCIÓN DE TEXTOS DE VÁCLAV HAVEL

“Si el nivel primero de trabajo de estas “sociedades disidentes” es el servicio a la verdad, es decir a las intenciones reales de la vida, si este servicio se hace en defensa del hombre y de su derecho a una vida justa y libre (en la defensa de los derechos humanos y en la en la lucha por el respeto de las leyes), la fase siguiente y al parecer más madura de este camino es la que Václav Benda llama desarrollo de las estructuras paralelas.

“(…) Estas sociedades informales, no burocráticas, dinámicas y abiertas-toda esta “polis paralela”- ¿no son una prefiguración en germen o el micromodelo simbólico de esas estructuras políticas “posdemocráticas” más significativas en las que podría darse un mejor ordenamiento de la sociedad?”

(El poder de los sin poder)

«Se acerca la época en que aquellos que me rodean, el mundo y mi propia conciencia ya no me preguntarán cuáles son mis ideales, ni me preguntarán qué deseo cumplir y cómo quiero cambiar el mundo, sino que comenzarán a preguntarme qué he logrado, qué ideales he cumplido y cuáles fueron los resultados, cómo quiero que sea mi legado y qué clase de mundo quiero dejar detrás de mí».

(Discurso ante jóvenes universitarios, 20 de setiembre de 2002).


«Entender a otras personas, otras culturas, otras costumbres y el esfuerzo de no despreciarles, sino construir junto a ellos una red de relaciones basadas en la igualdad obviamente no significa que deberíamos renunciar a nuestros propios criterios o normas y ocultar nuestra convicción para crear un clima agradable. Todo lo contrario: las verdaderas relaciones de amistad no se pueden apoyar en mentiras, solamente podrán crecer de una tierra fértil de sinceridad mutua».

(Discurso en la Cumbre de la OTAN, noviembre de 2002).

«Para ir descubriendo los fundamentos espirituales de Europa y con ello las fuentes del proceso de integración europea, es muchas veces suficiente cambiar un tanto nuestra óptica. Si nos demoramos un poco por nuestros pueblos y nuestros paisajes, es seguro que encontraremos en cualquier lugar un rincón que nos recordará algo íntimamente conocido. Lo ajeno, lo que aún no habíamos visto, se convertirá no solamente en algo parcialmente conocido, sino en algo experimentado y vivido. Este desafío quizás parezca un tanto ilusorio en nuestros tiempos atropellados. Pero si nos sustraemos a la prisa, miraremos -y no veremos nada; escucharemos y no oiremos nada. Esto es válido incluso en aquellas esferas de la vida, donde es necesario tomar decisiones rápidas y enérgicas, o sea, también en política».

(Discurso en la entrega del Premio Comunicación y Humanidades Príncipe de Asturias 1997).


«No desear a cualquier precio lo que tiene otro, no envidiar nada;
no dejarse arrastrar por deseos insatisfechos ni satisfacerlos al precio de la autohumillación;
no enfurecerse siempre si no hay razón para ello y no pensar siempre en uno mismo;
no sucumbir a la desesperación aunque la situación sea grave, o al menos guardar la angustia para sí y no molestar con ella a los demás, y sobre todo no dejar que se refleje en tu actuación, dominar la tendencia al odio y el deseo de venganza, saber perdonar;
no sentir lástima por uno mismo y su destino (como si uno fuese el centro de toda desgracia humana);
no desahogarse de manera falsa o injusta y no compensar el propio sufrimiento haciendo sufrir a los demás;
y un largo etcétera;
todo ello son manifestaciones de dominio de uno mismo
que admiro como características del verdadero valor.

(Cartas a Olga).