imagesEl otro día me sorprendió la conversación entre dos alumnos de la ESO en lo referente al mundo de las tecnologías.

Uno de ellos pedía a otro que le citara todas las maquinitas que tenía en casa y este iba recitando todas sus “posesiones”: la wii, un ordenador, un móvil, una psp…. El primero que venía de una familia en la que estaba prohibido todo este mundo lo miraba con mucho interés. Curiosamente en su mirada se reflejaba la admiración y la envidia.

Este hecho me llevó a la reflexión que, si bien nos podemos sentir más identificados con las restricciones de los padres del primer niño, es peligroso que no sepa interiorizar el motivo por el que sus padres aplican esta medida. No podemos olvidar que la electrónica no es un mundo malo intrínsecamente, depende del uso que le demos.

Alfred Subirana