El otro día soñé esta conversación con mi amigo abortista.

1. ¿Estaremos de acuerdo en que podemos discriminar entre razas, al menos para abortar? Quiero decir, ¿puedo decidir eliminar un embarazo si el niño es negro, para entendernos?

NO, CLARO QUE NO. SERÍA RACISMO.

2. Si yo lo que deseo es un niño, y parece por la primera ecografía que es una niña, ¿podré eliminarla para darme otra oportunidad, digo yo? O sí detecto que es ambiguo, hermafrodita, con posibilidad de ser homosexual, entiendo que entonces sí podré interrumpir el embarazo, ¿no?

NO, EN ABSOLUTO, NO PUEDE TOLERARSE ESA DISCRIMINACIÓN. PERO QUÉ BURRADAS PLANTEAS.

3. Oye, otra pregunta, si resulta que estoy embarazada de un cojito, o de un ciego, o de uno que probablemente sea diferente, con síndrome de Down ¿entonces sí podré abortarle, no?

EHH,… , MMM, MUJER, TÚ ERES DUEÑA DE TU PROPIO CUERPO, SÓLO TÚ PUEDES TOMAR ESA DECISIÓN, TÚ VERÁS, TAMPOCO VAS A CONDENARLE PARA TODA LA VIDA A SUFRIR.

4. O sea, que si no me entero a tiempo y resulta que nace con una malformación del corazón o espina bífida, le podré «eliminar voluntariamente» la vida tras el parto, ¿no?

NO, QUÉ BARBARIDAD, ESO NO, SÓLO ANTES DE UN PERIODO DETERMINADO, DURANTE LOS PRIMEROS MESES DE EMBARAZO.

5. Vale, pero si se complica el aborto y resulta que nace vivo, ¿puedo rematarle fuera, ¿no? Vamos, que es mi cuerpo y yo decido, ¿correcto? De hecho ha pasado en ocasiones.

NO SEAS BESTIA, ESTÁS MANIPULANDO MIS PALABRAS Y LLEVÁNDOLO A CASOS EXTREMOS E IMPOSIBLES. ESTAMOS HABLANDO DE NO CONDENAR A UNA PERSONA A VIVIR CON UNA ENFERMEDAD QUE LE HARÁ SUFRIR, Y A TÍ TAMBIÉN. ESO ES LO QUE HAY QUE EVITAR.

5. Ya, pero ya existe, es el mismo con menos edad. Y por cierto, yo no le condeno a nada: él es así. En cualquier caso, si el niño es negro, o me viene mal una niña porque me descuadra los dormitorios, ¿mi cuerpo ya no es mío?

NO MUJER, NO TE PONGAS ASÍ, ES QUE NO ES LO MISMO, ES QUE ES DISCRIMINATORIO Y ESO NO PUEDE SER.

6. ¿Discriminatorio con quién?

CON EL NIÑO NEGRITO, O CON LA NIÑA QUE ESPERAS.

7. ¿Pero no era mi cuerpo de lo que estábamos hablando? ¿En qué quedamos?

OYE, VAMOS A DEJARLO, QUE ES QUE NO SE PUEDE DIALOGAR CONTIGO.
POR CIERTO, AL HILO DE LA CUESTIÓN, VAMOS A DENUNCIAR LOS ACUERDOS IGLESIA-ESTADO..

Fabián Fernández de Alarcón