Pide el cambio Remedios FalagueraEl pasado viernes Remedios Falaguera presentó en Valencia su nuevo libro  ¡Pide el cambio! Cartas a los jóvenes que quieren mejorar el mundo, publicado por Ediciones Carena.

Desde sus comienzos en el mundo del periodismo, la autora suele presentarse como madre -tiene seis hijos-, maestra y periodista. Tres  «profesiones» muy parecidas porque sus resultados -positivos o negativos-, sólo se ven  a largo plazo, y por lo tanto, exigen mucho espíritu de servicio y generosidad, mucha paciencia y firmeza, y mucho, mucho, mucho sentido del humor para no desfallecer en el intento.

«¡Pide el cambio!» contiene cartas dirigidas a los jóvenes –concretos con nombre y apellidos- a los que quiere ayudar a mejorar el mundo que les rodea; pero los consejos, alientos y reflexiones que contiene- todos ellos  tienen sentido universal y colectivo -, no van dirigidos solo a sus destinatarios, sino a toda la juventud y también a todos los que participan de una manera u otra en su educación: padres, profesores, abuelos, monitores…

Como dice Leopoldo Abadía en su prologo “… me sorprendí porque, a primera vista, era un libro para chicos jóvenes y me encontré, de repente, haciendo examen de conciencia. Había muchas cosas que parecía que las había escrito para mí. Del examen no salí con sobresalientes, pero sí con buenos propósitos.

Es verdad, que muchas veces nos sentimos  abrumados cuando conocemos las conclusiones de los últimos estudios e investigaciones sobre la juventud en las que nos aseguran que la gran mayoría de jóvenes son apáticos, flojeras, consumistas,  y conformistas. Jóvenes que  sólo piensan en vivir al día, divertirse todo lo que puedan y no comprometerse con nada que les suponga un poco de esfuerzo. Instalados en el bienestar de la casa paterna  aman  su “libertad” sin aceptar los deberes y las responsabilidades.

Pero, lo cierto es que hay una gran mayoría de jóvenes conscientes de tener el mundo en sus manos y de querer mejorarlo; y el viernes por la presentación rondaban algunos de ellos.

Alegres, modernos, divertidos, sin miedo y sin complejos, solidarios, elegantes, intelectualmente muy bien preparados, y  “currándose” una buena formación humana y espiritual,… se preguntan: ¿quiénes somos?, ¿qué buscamos?, ¿cuáles son nuestras inquietudes, nuestros sueños, nuestros miedos?, y, sobre todo, ¿qué he de hacer para transformar el mundo? ¿cómo? ¿con qué instrumentos cuento para esta tarea?

Como dice un proverbio popular: “El mundo es de Dios, pero Dios se lo alquila a los valientes.”. Y una gran mayoría de jóvenes tienen las cualidades físicas, intelectuales, humanas y sobrenaturales necesarias para hacer de este, nuestro mundo, un lugar más humano, más digno, más comprometido.

Es verdad que la vida no se lo está poniendo fácil y ser valiente, en un mundo como el que les estamos construyendo, luchar por lo que vale la pena, es, en muchas ocasiones, una tarea ardua y complicada para ellos.

Lo que nos lleva a preguntarnos, como Leopoldo Abadía en uno de sus artículos, no en qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos sino qué hijos vamos a dejarle al mundo.