He tenido la satisfacción de participar el pasado domingo en la III Marcha Internacional por la Vida que se ha celebrado en Madrid. Me ha encantado ver juntas a tres generaciones de activistas a favor del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

La primera generación está representada por los abuelos; entre ellos destacaba la histórica pro vida Margarita Fraga, una mujer que lleva toda la vida dando testimonio y luchando con coraje para defender a los débiles.

La segunda generación, entre la que me encuentro, tiene como símbolo al líder pro vida por excelencia, el Dr. Jesús Poveda, un hombre creativo que lleva décadas rescatando niños que van a ser aniquilados en las clínicas abortistas. Y esos niños ya son jóvenes; alguno es incluso su ahijado.

La tercera generación da sus primeros pasos pero llega fuerte y no tiene respeto humano alguno ni complejos. Entiende perfectamente que la muerte de un bebé en el vientre materno es una pena y se rebela ante la idea de que esa actuación la lleven a cabo otras personas y no se produzca de modo espontáneo.

Teresa García-Noblejas