Elena Valenciano y Leire PajínA través de un documentado reportaje, firmado por el periodista Domingo Pérez, el diario ABC denunciaba ayer la ‘generosidad’ de las subvenciones públicas a la Fundación Mujeres, cuya Presidenta es Elena Valenciano, Secretaria de Política Internacional y Cooperación Social del PSOE. En tiempos de una gravísima crisis económica que debieran estar marcados por la austeridad en el gasto público, esta Fundación ha recibido 1,7 millones de euros de diversas administraciones públicas para programas que, en una buena parte de los casos, están directamente orientados a  inculcar de la ideología de género a través de la educación de los niños.

Según declaraciones de Teresa García-Noblejas, secretaria general de Profesionales por la Ética, que se incluyen en el referido reportaje de ABC, ‘la Fundación Mujeres pretende introducirse, con sus materiales educativos, en la intimidad de las familias‘. Detrás —añade— ‘está la obsesión de reconstruir la sociedad empeñándose en que los niños se comporten como niñas y al revés, para evitar unos supuestos estereotipos sexistas, resultado, según estas feministas radicales, de la educación y no del sexo de los alumnos. Se trata de vigilar todo, de examinarlo todo y de intervenir en todos los aspectos de la vida del niño, desde la familia hasta el patio del colegio, para cambiarle su identidad sexual y convencerle de que no está claro si es hombre o mujer. Es sencillamente demencial».

Publicamos seguidamente el texto completo del reportaje de Domingo Pérez, publicado con el título ‘Una austeridad de 1,7 millones de euros’.

UNA AUSTERIDAD DE 1,7 MILLONES DE EUROS

Domingo Pérez

(ABC, 05/12/20109

Sandra Moneo, diputada del PP, preguntó a Leire Pajín en última la sesión de control al Gobierno por el ahorro que suponía la supresión del Ministerio del aborto, el que dirigiera Bibiana Aído. En su respuesta, la nueva megaministra (Sanidad, Política Social e Igualdad) prefirió explicar que «este Gobierno trabaja desde la austeridad». Luego, sí, ya en el turno de réplica cifró la cantidad en 900.000 euros.
Llama la atención la laxitud que le confiere el Gobierno al concepto de austeridad, sobre todo cuando la aplican con los afines. Como ejemplo, la asociación de una compañera de periplos caribeños de Pajín, la Secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, Elena Valenciano, con la que viajó a Cuba para entrevistarse con las autoridades del régimen castristas; los disidentes no tuvieron esa suerte. Valenciano es, además, presidenta de la Fundación Mujeres, una organización que desde que el PSOE llegó a La Moncloa en 2004 ha recaudado vía BOE en subvenciones 1,7 millones de euros.

Todos los palos

Esta organización, especializada en la promoción de la ideología de género, toca todos los palos imaginables: lo mismo organiza un curso de sexualidad para adolescentes, como adoctrina al personal docente, promociona los derechos de la mujer en Ecuador, o monta un congreso sobre el «empoderamiento» de las mujeres africanas. Además forma en «lenguaje no sexista» y prepara talleres de igualdad para niños. Sin olvidar sus campañas de prevención contra la violencia de género o sus guías para las mujeres maltratadas, o sobre conciliación laboral y personal.

Casualmente sus ingresos a cuenta de los presupuestos generales del Estado se dispararon con la creación del Ministerio de Igualdad, en marzo de 2008, y a pesar de que la crisis económica entraba en sus peores momento. La aparición en la escena ministerial de Bibiana Aído destapó aún más el tarros de las subvenciones para la entidad de Valenciano.

El 23 de diciembre de 2008 el Instituto de la Mujer concedía a la Fundación Mujeres 144.300 euros. Se dedicaron a un «Observatorio de medios de comunicación para la visibilización y trato correcto de las violencias de género en Colombia» (62.500); a la «interlocución y negociación del proceso del caribe colombiano con perspectiva de género y derechos humanos» (36.900) y para la «Formación en comunicación y género para mujeres de organizaciones sociales en América Latina y el Caribe» (44.900). Por lo visto, cuestiones aunque muy lejanas geográficamente claves para una sociedad española que por entonces superaba los tres millones de parados.

Poco después, el reparto presupuestario de Aído volvía a favorecer a la Fundación de Valenciano a la que entregaba 405.000 euros para «el diseño y ejecución de acciones de impulso y promoción de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en las empresas». Trinidad Jiménez desde Sanidad también fue generosa con la fundación presidida por su compañera de partido y en 2009 la concedió 75.000 euros «para la realización de programas específicos orientados al desarrollo de las estrategias de salud».

No sólo llegan subvenciones del Ejecutivo central. Sus cursos y actividades son sufragados por innumerables entidades locales y autonómicas. Así, en su memoria de 2009 reconoce haber recibido en subvenciones y donaciones 2.197.194,73 euros.
Esta asociación es especialmente activa en colegios públicos y aulas municipales en su empeño de «didáctico» a la infancia y a la juventud. Alardea de que en 2009 posibilitó que 6.697 adolescentes recibieran talleres de prevención; 1.575 alumnos asistieran a los «talleres de corresponsabilidad»; 374 alumnos de infantil participaran en talleres de igualdad; y 812 jovenes de entre 13 y 17 años pasaran por sus talleres de educación afectivo-sexual, «Ni ogros ni princesas».

Ante este panorama Teresa García-Noblejas, secretaria general de Profesionales por la Ética, denuncia que «la Fundación Mujeres pretende introducirse, con sus materiales educativos, en la intimidad de las familias, calificando, por ejemplo, de “comportamiento sexista” el que una madre ponga el termómetro a sus hijos. También imparte talleres afectivo-sexuales a menores sobre el deseo sexual, las prácticas sexuales y la orientación sexual, temas que no corresponden a ninguna Fundación o entidad sino a los padres, que tienen derecho a elegir la educación afectiva y moral que desean para sus hijos».

«Por último —añade—, está la obsesión de reconstruir la sociedad empeñándose en que los niños se comporten como niñas y al revés, para evitar unos supuestos estereotipos sexistas, resultado, según estas feministas radicales, de la educación y no del sexo de los alumnos. Se trata de vigilar todo, de examinarlo todo y de intervenir en todos los aspectos de la vida del niño, desde la familia hasta el patio del colegio, para cambiarle su identidad sexual y convencerle de que no está claro si es hombre o mujer. Es sencillamente demencial».

http://www.abc.es/20101205/espana/austeridad-millones-euros-20101205.html