20100916105902-365xXx80Como ya hemos contado en una nota de prensa, hoy he acudido en representación de Profesionales por la Ética al Desayuno organizado por Europa Press con el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Muy oportuno el acto, dado que está iniciándose el curso escolar. Entre el público, muchísima gente, perfecta organización y atenciones.

Gabilondo, buen comunicador y moderado en su discurso, de acuerdo con su larguísima experiencia docente. Ha resaltado la importancia máxima de la educación para el futuro de un país y de como es una inversión que nos llevara paso a paso a una salida de la crisis. Me gusta porque parece que se lo cree y yo estoy plenamente convencida de que, efectivamente, la educación es la vía para el progreso de un país.

Pero, lamentablemente, junto a afirmaciones absolutamente sensatas, afloró la ideología en una respuesta a una pregunta: son las familias las que deben colaborar con la comunidad educativa en la educación pero no hay aspectos del proceso formativo que sean exclusivos de la familia.

Ahí queda eso: estatalismo puro. El Estado y la comunidad, la colectividad, tiene la última palabra sobre la formación moral de los alumnos. La familia, auxiliar y subordinada al Estado. No sé si es consciente el ministro de las consecuencias de ese principio ideológico que, según reconoció, inspira su política y actuaciones. Esta ideología está en la Ley Orgánica de Educación, en las asignaturas de Educación para la Ciudadanía y en la educación afectivo-sexual.

Nada sucede por casualidad. Es un plan diseñado. Lo que no sabemos es si está Gabilondo convencido de esta ideología totalitaria o desempeña un papel.

Ángeles Eyries