Hace casi una semana se celebró la Marcha por la Vida en Madrid. Mucho se ha hablado de este acontecimiento y de las diversas iniciativas que, a favor del derecho a la vida, se están llevando a cabo. Sin embargo, en mi opinión, un hecho no ha sido suficientemente analizado. Se trata de la presencia e intervención en la marcha de Joaquín Manuel Montero, concejal socialista en Paradas (Sevilla) y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE. En torno a las 11,30, Montero se encontraba en el lugar de cita de salida hacia Neptuno; congelado (¿es normal este frío en Madrid en estas fechas?, preguntaba) un tanto solitario hasta que los organizadores y los medios de comunicación repararon en él. Después se unió a la cabecera portando la pancarta inicial junto a los representantes de las entidades que organizaban o se habían adherido al acto.

Ya en Neptuno, el acto final. Muy bien diseñado y conducido, la verdad. Es difícil evitar que las intervenciones se alarguen pero fueron variadas, cortas y las justas. Uno de los que habla es Montero; a mi lado una señora no da crédito. «¿Y ese quien es? Me suena su cara; sale mucho en la tele». Cuando desde el escenario se explica que Joaquín es un socialista con cargo que se ha adherido a Derecho a Vivir la gente la grita«valiente» y «torero». Él lee su intervención (tiene tablas) y se gana al auditorio al decir que es uno más y esas cosas que dicen los políticos. Se declara de izquierdas y alumno de viejos socialistas que le han enseñado que hay que defender a los débiles y que por eso defiende el derecho a vivir; en un momento dado se une desde el escenario a los gritos pro vida del público entregado. Luego continúa su intervención, le mete un rejonazo a todos los partidos del arco parlamentario afirmando que todos son abortistas porque nadie ha tocado la injusta ley del aborto existente desde 1985. Este punto provoca breves y escasos abucheos. Finaliza su intervención equiparando el aborto a las guerras, a la pobreza en el mundo a y las injustas estructuras de la sociedad; un discurso que nadie le interrumpe (lo compartan o no). Al acabar recibe sus correspondientes aplausos.

Mientras le escucho me pregunto, ¿no hay más «monteros» en el PSOE? ¿Ha hecho un debate serio este partido sobre la reforma que plantea Aido y sus consecuencias? ¿Nadie va a alzar la voz desde la izquierda para defender el derecho a la vida desde su inicio en la fecundación? Y ya de paso, hacer una política social de verdad, sin demagogias ni ideologías trasnochadas, a favor del no nacido, las madres y sus familias.

Teresa García-Noblejas