UN_youth1_400_1Como ya se adelantó en esta misma página, durante los días 25 y 26 de julio ha tenido lugar en Nueva York la Reunión de Alto Nivel sobre la Juventud de Naciones Unidas, con la que, bajo el lema “Jóvenes: diálogo y mutuo entendimiento”, ha culminado el Año Internacional de la Juventud.

Lo ocurrido en Nueva York esta semana debe mover a los responsables de Naciones Unidas a algunas reflexiones importantes, que, en definitiva, deben traducirse en un cambio drástico de rumbo. Los machacones mensajes de la «cultura de la muerte», impuestos universalmente durante muchos años por la presión de poderosos lobbies ideológicos, no van a ser admitidos por más tiempo.

A estas conclusiones puede llegarse leyendo, por ejemplo, los diferentes comentarios que el influyente  C-Fam dedica a la Reunión en su newsletter Friday Fax la nota de prensa de la Red Europea del Instituto de Política Familiar, una de las entidades participantes en la reunión.

Leer en Friday Fax «Conferencia de la ONU sobre la juventud finge atender los intereses de los jóvenes» (29/07/2011).

Leer en Friday Fax «Voces jóvenes dicen la verdad sobre la vida humana a las Naciones Unidas» (29/07/2011).

Leer el artículo de Austin Ruse «Pro-Life Youth Dominate U.N. Conference» (The Catholic Thing, 29/07/2011) (en inglés).

Leer la nota de prensa del Instituto de Política Familiar (IPF) «El IPF defiende ante la ONU el papel de la familia como hábitat idóneo para el desarrollo humano» (26/07/2011).

Leer también la declaración del Arzobispo Francis Chullikatt, Nuncio Apostólico y Observador Permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas, en la 65 Sesión de Naciones Unidas –  Reunión de Alto Nivel sobre la Juventud (28/07/2011) (en inglés).

En primer lugar, C-Fam destaca en la nota «Conferencia de la ONU sobre la juventud finge atender los intereses de los jóvenes» el sesgo ideológico con el que oficialmente quiso conducirse la reunión y la escasa participación real reconocida a los jóvenes en los diferentes paneles. Para la ONU los problemas de los jóvenes parecen reducirse a la promoción de los obsesivos «derechos de salud sexual y reproductiva», que en definitiva encubren la imposición de una educación sexual basada en los dogmas del pansexualismo, la abolición de las leyes de consentimiento parental, así como también la anticoncepción y la despenalización del aborto.

La segunda nota de C-Fam se refiere a otro aspecto llamativo de lo ocurrido en Nueva York y que claramente marca un cambio de ciclo: «Voces jóvenes dicen la verdad sobre la vida humana a las Naciones Unidas». Y es que en esta ocasión la abrumadora presencia de la juventud a favor de  la vida y de la familia contrastó fuertemente con la agenda de los derechos y la salud sexual y reproductiva promovida por los funcionarios de la ONU que asistieron a la conferencia. La Alianza Internacional de la Juventud, constituida en la Conferencia Mundial de la Juventud celebrada el año pasado, en León, México, emitió la «Declaración de la Juventud a la ONU y al Mundo», que fue presentada ante la Asamblea General de las Naciones Unidas durante el debate de un panel temático de alto nivel.

Austin Ruse se ha referido a esta esperanzadora emergencia en Naciones Unidas de los jóvenes pro-vida en un excelente artículo titulado «Pro-Life Youth Dominate U.N. Conference», publicado en The Catholic Thing. «Un pequeño número de personas comprometidas  -concluye el Presidente de C-Fam-  puede cambiar el mundo. Pueden incluso cambiar Naciones Unidas. Después de observar a estos jóvenes valientes trabajando por sólo dos días en la sede central de la N.U., ahora creo que incluso se puede dar la vuelta a esa institución».

Por su parte el Instituto de Política Familiar, destaca en su comunicado que «no podemos ignorar la ecología humana: la ciencia y los datos  demuestran que la familia es el hábitat idóneo para el desarrollo del ser humano». El enfoque oficial de la Conferencia de la ONU sobre Juventud ha pretendido, según señala Lola Velarde, Presidenta de la Red Europea del IPF, «ignorar este papel esencial de la familia y pretende que sean los Estados los responsables de la educación de los jóvenes, particularmente de su educación sexual (a partir de los 10 años de edad)».

Por este motivo el IPF mostró su desacuerdo con la Resolución que se pretendía aprobar y decidió apoyar también la citada Declaración de la Alianza Internacional de la Juventud. «Esta Declaración, destaca la nota de IPF,  reconoce los derechos de los padres y realiza un llamamiento a los responsables políticos a volver a los principios básicos de la naturaleza humana y a alejarse de posturas que no traerán sino mayores riesgos para la infancia y la juventud del mundo entero. Además, insta a las Naciones Unidas a centrarse en las necesidades básicas de los jóvenes mediante el fortalecimiento y apoyo a la familia durante esta Reunión de Alto Nivel sobre la Juventud».

“El Instituto de Política Familiar  -continua el comunicado- defiende que la familia debería tener un papel esencial en la Resolución de esta Conferencia sobre Juventud, ya que es la institución donde los jóvenes aprenden de ese diálogo y comprensión mutua, sobre los que se va a debatir en estos dos días de reunión de Naciones Unidas». «No hay una sola mención a la familia, que es la institución en la que se garantizan todos los derechos de los jóvenes, en todo el documento final de la Conferencia”, explica Álvaro Gutiérrez, uno de los jóvenes representantes de IPF en esta Reunión de Alto Nivel.