El «caso Púnica» ha vuelto a encender todas las alarmas sobre la corrupción en ámbitos políticos y empresariales en España, ante la cual cunde en la ciudadanía un cierto sentimiento de impotencia y desconfianza ante medidas de índole política y legislativa, aunque éstas se vean también necesarias. El sentido común hace volver la mirada nuevamente hacia la educación, en su sentido más amplio e integral, una cuestión decisiva en todos los órdenes y en la que no es exagerado afirmar que España vive una verdadera emergencia.

Para explorar qué se puede y debe hacer en este sentido, la agencia EFE ha querido recabar la opinión de diferentes personas relacionadas con el mundo educativo, entre las cuales ha contado con Ramón Novella, psicopedagogo y portavoz de Profesionales por la Ética en temas de educación.

A continuación, reproducimos el texto completo de las declaraciones de Novella, incorporadas en parte al reportaje de la agencia EFE sobre corrupción y educación, que ha sido reproducido por diferentes medios (puede verse por ejemplo en el diario La Vanguardia con el título La educación, ¿el mejor antídoto contra la corrupción?):

«Creemos que la educación es un buen medio para formar ciudadanos responsables y honrados. No tanto a través de una asignatura específica sino de la transmisión y la práctica del civismo y la solidaridad, la sinceridad, la generosidad y la gratuidad. El paso más importante es el ejemplo de los adultos, tanto padres como educadores, sobre todo en las cosas pequeñas como evitar las trampas en los juegos, no aprovecharse de lo que no es nuestro, no favorecer el espíritu materialista de acumulación de cosas innecesarias. También en promover la austeridad y el valor del esfuerzo frente al camino fácil de conseguir beneficios sin trabajo. En la familia, en la escuela y en la sociedad inculcar y vivir el respeto a uno mismo y a los demás y cultivar el no aprovecharse de lo ajeno en beneficio propio.

A menudo nuestra sociedad proporciona ejemplos negativos de mínimo esfuerzo, de egoísmo y deslealtad, de dinero fácil obtenido de cualquier manera. Es necesario que desde las familias, las aulas y los medios de comunicación se muestren a los jóvenes modelos de personas generosas que se dan a los demás.

En las asignaturas de Ciencias Sociales, al estudiar la organización política y social y económica, debe explicarse a los alumnos de manera pedagógica y práctica cómo funciona la economía de un país y de una sociedad. De manera que entiendan con ejemplos concretos cómo el comportamiento inadecuado, las trampas y la corrupción nos perjudican a todos porque el sistema se basa en la solidaridad y en la lealtad mutua y presupone un comportamiento honrado.

Por último indicar que en las últimas décadas nuestro sistema educativo y la opinión pública en general ha menospreciado y tachado de moralistas ciertas prácticas y virtudes clásicas como la honradez, la laboriosidad, el respeto, la lealtad y el servicio desinteresado a la comunidad. Quizá haya llegado la hora de hacer examen de conciencia colectivo y volver a practicar las virtudes sobre las que se sustenta la convivencia humana.»