Violencia juvenilRamón Novella, Psicopedagogo y Presidente de Profesionales por la Ética de Cataluña, ha publicado en la revista punto.ceu algunas reflexiones sobre los episodios de violencia juvenil en España.

En su artículo, que reproducimos aquí, Novella esboza las causas de este preocupante y creciente fenómeno de nuestros días y repasa las diferentes soluciones que se proponen.

 

LA VIOLENCIA JUVENIL

 

A principios de septiembre pasado, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, localidad con la renta per cápita más alta de España, jóvenes participantes en un macrobotellón causaron unos hechos que a toda la sociedad ha hecho pensar y plantearse el debate sobre la violencia juvenil y el estado de la educación de nuestro país. Unos jóvenes provocaron disturbios importantes asaltando una comisaría, hiriendo a diez agentes de policía, destrozando mobiliario urbano y con el resultado de varios heridos. Es decir, podemos considerar el hecho como muy grave y muy preocupante.

Otro hecho preocupante, que a lo mejor ha pasado más inadvertido en la prensa, son las agresiones de los hijos a sus padres. Recientemente, han participado en Valencia más de 120 familias con hijos agresores con el objetivo de reeducar su convivencia familiar. El maltrato de hijos a padres se ha multiplicado por 6 desde el año 2000. El año pasado se presentaron 6000 denuncias a la Fiscalía General del Estado. Este es otro de los temas preocupantes que debería suscitar un debate constructivo.

También van aumentando las denuncias de profesores por ser agredidos por sus alumnos. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Profesores Estatales de Madrid recogió en el curso 2007-2008 un total de 2.175 denuncias y sólo en la mitad del curso pasado ya se habían recogido 2.400 denuncias. Más o menos el 10% de los profesores han sido víctimas de agresiones físicas o robos en su lugar de trabajo.

Estos ejemplos deberían haber suscitado un debate sobre las causas de estos problemas y plantearse cuales son las soluciones más adecuadas. Aunque me temo que no ha sido así. Debate ha habido, pero el típico en el que la culpabilidad va de mano en mano. Unos acusan a la policía, al Gobierno, a la administración, otros a los medios de comunicación, otros a Internet, otros a los profesores y la escuela, y como no a los padres. Un detalle curioso ha sido el castigo que han recibido los jóvenes de Pozuelo, los jueces los han castigado sin salir de juerga.

E. Chaunu en Ouest France 22/04/2009Pero, cuál es la causa de esta violencia juvenil que no tiene límites y ataca a sus padres, a la policía y a quién se les ponga por delante. Una respuesta fácil es que no hay autoridad. La pérdida de autoridad se debe a que previamente no se ha educado la misma. Y, ¿por qué no se ha educado? Muchos padres han entendido que palabras como autoridad estaba pasada de moda y han dejado hacer, ignorando los efectos perversos que tiene para la educación de sus hijos. Cualquier hijo sin límites, sin disciplina, sin autoridad no sabe hasta donde puede llegar, y si una noche a las 5 de la madrugada unos cuantos jóvenes empiezan a perpetrar disturbios se apuntan como si nada, sin capacidad de parar.

Aunque, en general, las soluciones que se proponen no van encaminadas a la dificultad de los padres a educar. Por ejemplo, en el caso de Pozuelo se propuso que la escuela se dedique a prevenir la violencia juvenil mediante programas pedagógicos. Si seguimos así no vamos a arreglar nada.

La solución pasa por reconocer el derecho y la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos, y en todo caso el estado, las administraciones y la sociedad debe facilitar a los padres su labor. Proponer un programa desde la escuela no es favorecer su responsabilidad sino quitársela y dársela a los profesores.

Otro caso similar es la solución de dar o vender a bajo coste ordenadores portátiles para los alumnos de 5º de primaria. Son soluciones de cara a la galería que no solucionan el problema de fondo que pasa por transmitir la necesidad de la laboriosidad, el esfuerzo y la exigencia, lo demás son parches que agravan la situación.

Ramón Novella

(punto.ceu / Revista de los Antiguos Alumnos CEU / Nº 13 /Diciembre 2009)