Hoy he ido a cumplimentar el impreso de la declaración de la renta y me he llevado una sorpresa: no hay casilla que me pregunte si quiero financiar a los sindicatos con mis impuestos. Que decepción más grande. Yo quería dejar constancia de mi decidida voluntad de que un porcentaje de lo que estoy obligada a pagar al Estado se destine a fines sindicales. Así podría proclamar a los cuatro vientos, con orgullo, que contribuyo a que entidades libres e independientes (como UGT y CCOO) defiendan a los trabajadores, planten cara a un Gobierno que recorta el gasto social y formen a los obreros de España.

La verdad es que nadie me lo pregunta en la declaración de la renta pero me dicen en Hacienda que no me preocupe, que aunque no lo haga explícito yo ya estoy pagando las instalaciones, actividades y personal sindical. Menos mal, qué alegrón me ha dado el funcionario.

Por ejemplo, yo pago la Escuela Julián Besteiro, un palacete con jardín que fácilmente ocupa 1 000 metros (entre el edificio y la amplísima zona verde) y pertenece a UGT. Se encuentra en una calle madrileña por la que paso habitualmente y es una verdadera joya sindical, casi una universidad-residencia. Por las mañanas, a la hora de entrar al trabajo, aparcan coches (algún BMW he visto) en el aparcamiento particular de que disponen y sale gente que se aloja allí para cursos y actividades culturales varias (exposiciones, recitales, proyección de documentales…).

presentacion

La Escuela Julián Besteiro ha celebrado (como no podía ser menos) el 1 de mayo organizando una jornada cultural para jóvenes. Los temas tratados en la jornada fueron «Una sociedad coitocéntrica» y un «Recital poético erótico».

Pues este tipo de cositas las ha financiado con lo que pago del IRPF. Para que vean.

Teresa García-Noblejas

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