Probablemente el reclamo sea ya conocido de buena parte de los lectores de este blog. Se trata del lema de la ambiciosa campaña publicitaria de una conocida marca de licores, dirigida al segmento de jóvenes consumidores de este tipo de bebidas. Jóvenes mayores de edad, por supuesto. Y es que para tranquilidad de todos la marca en cuestión está adherida a la iniciativa de la FEBE “consumo-responsable.com”.

Es, por lo que he podido bucear en internet, una campaña bien estudiada que trata de conectar con las grandes tendencias que en este momento definen los comportamientos de una buena parte de los jóvenes. Por eso, uno de sus ejes principales es la creación de una comunidad virtual entre los potenciales o actuales consumidores de este licor que aprovecha las redes más populares entre los jóvenes: Facebook, Myspace, Tuenti y You Tube. Se llama “Comunidad sin códigos” y el gran reclamo de su canción promocional es el machacón estribillo “vive sin códigos”. Es la Comunidad, dice también la canción, “donde las reglas saben pasar”.

Viendo las ideas-fuerza de la campaña la reflexión de fondo es inevitable. Más aun en estos días en que a los presentadores de los telediarios, al hilo de las espeluznantes noticias de las violaciones por menores de Huelva y Córdoba, les ha dado por preguntarnos, con toda razón, “¿qué estamos haciendo mal?”.

El relativismo moral y la desvinculación impuestos en la enseñanza, en la publicidad, en las series de televisión o a través del discurso de los políticos, son algo más que imposturas intelectuales. Las ideas tienen consecuencias y estas, como denunciaba Juan Manuel de Prada, están haciendo de la sociedad, so capa de una libertad ilimitada, una “suma de egoísmos”.

 

Jaime Urcelay