imagesEl preámbulo de la más que probable victoria del PP está empezando a resultar cómico. Creo que las puñaladas por situarse en las listas electorales tienen ensangrentadas las alfombras de Génova y otros poderosos edificios mientras las llamadas telefónicas, los SMS y correos se saturan con el clásico ¿qué hay de lo mío? Naturalmente, el servilismo y el peloteo tan característico de la condición humana afecta a individuos ávidos de poder y presupuesto y a colectivos que necesitan del favor público para subsistir o hacer negocios varios.

El problema es cuando el interés particular de las personas o colectivos prevalece sobre el bien común, magistralmente definido por Benedicto XVI como el bien de todos, y se vende al mejor postor a cambio de lo que sea. Llega el PP al poder y la sociedad civil no puede quedar anestesiada al grito de que vienen los nuestros si de verdad quiere contribuir lealmente a la construcción de una España mejor para todos y no someterse a los dictados de los partidos y gobiernos.

Nosotros optaremos por la independencia y el poder de los sin poder. Intentaremos, por supuesto, impulsar las propuestas que creemos mejores para la sociedad española, visitaremos despachos y llamaremos a los teléfonos para que salgan adelante. Pero no nos encontrarán mendigando financiación o prebendas a cambio de callarnos o de hacer la ola a nadie.

Seremos antiguos pero creemos todavía en la dignidad, el honor, el servicio desinteresado a la sociedad y el compromiso con aquellos a los que desde el 2007 hemos apoyado frente a los abusos del poder, tanto del PP (en las comunidades autónomas) como del PSOE. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Teresa García-Noblejas