La Comunidad de Madrid acaba de lanzar una ambiciosa campaña de publicidad para el periodo de inscripción escolar del próximo curso con el lema «SU EDUCACIÓN LA ELIGES TÚ». En marquesinas de autobuses, pasillos del metro (como el de la foto, que he sacado con el móvil esta misma tarde), diarios… se ha hecho muy visible un anuncio en el que, con el fondo de una pizarra, aparecen dos niños -ella vestida de médico y él de astronauta-, el citado lema de la campaña y unos datos sobre la oferta educativa en Madrid: 1563 colegios públicos; 533 colegios concertados; 647 colegios e institutos bilingües.

Supongo, sin necesidad de mucho discurrir, que las próximas elecciones autonómicas no son ajenas a esta campaña institucional, pero la verdad es que el lema «SU EDUCACIÓN LA ELIGES TÚ» es muy bueno y podemos felicitarnos de que la Comunidad de Madrid lo haya escogido para esta campaña. En definitiva, con él se está recordando a la ciudadanía un derecho natural básico que, a pesar de estar explícitamente reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Española, se encuentra hoy restringido de hecho y de derecho en España y otros muchos países.

Ese derecho a la libre elección por parte de los padres de la educación de sus hijos tiene una manifestación clara en la elección de centro y a ella parece referirse específicamente la mencionada campaña publicitaria. Y es verdad que la actual Administración Educativa de Madrid puede presentarse hasta cierto punto como un ejemplo a seguir en lo que se refiere a la creación de las condiciones para que la elección de centro por los padres sea alguna vez una plena realidad en España. Algo de lo que otras Comunidades cada vez se alejan más al estar sistemáticamente asfixiando, por ejemplo, los colegios de iniciativa social y financiación pública (los llamados “centros concertados”), pese a la amplísima demanda social existente y su conveniencia económica para las cuentas públicas.

Pero proclamado el principio de la libertad educativa y su concreta aplicación a la elección de centro, la Comunidad de Madrid debiera ser congruente en otras consecuencias, también innegociables, del mismo principio. Y, por ejemplo, no lo fue -ni lo sigue siendo al día de hoy- en su postura con relación a la asignatura adoctrinadora de Educación para la Ciudadanía. Y mucho nos tememos que va a incurrir en una flagrante contradicción con el derecho de los padres a la libertad en la educación de sus hijos si no rectifica a tiempo el actual borrador del Plan de Familia 2015 – 2018. Recordemos que, como ya ha denunciado Profesionales por la Ética, el citado Plan entre otros aspectos incluye la participación de Institutos de Educación Secundaria en campañas de carácter institucional, de Educación Sexual y Prevención de Embarazos no deseados, a cargo de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte.

Es importante insistir: el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales o filosóficas es un aspecto sustantivo de ese «SU EDUCACIÓN LA ELIGES TÚ». Por eso los padres tienen que conocer y autorizar qué formación se va a dar a sus hijos y quién la va a impartir, prestando su consentimiento expreso. Nadie puede sustituirles en la que es su primera responsabilidad.

La cuestión, una vez proclamado el principio de «SU EDUCACIÓN LA ELIGES TÚ», no puede ser más simple: la rectificación del borrador del citado Plan del Familia debiera ser para la Comunidad de Madrid tan solo una cuestión de elemental congruencia.

Jaime Urcelay

http://jaimeurcelay.me/