Por segundo año consecutivo, una gran movilización va a marcar en España la celebración del Día Internacional por la Vida, que se celebra en varios países, en torno al 25 de marzo, festividad de la Anunciación. La votación final del proyecto de ley del aborto libre, prevista para la primera quincena de marzo, ha llevado a que los actos se adelanten unas semanas. Será una última medida de presión, después de la multitudinaria manifestación del 17 de octubre, y de otras muchas iniciativas, como la recogida de firmas contra la ley impulsada por Derecho a vivir (la plataforma provida de Hazteoír), que concluirá, el próximo martes, con la entrega de más de un millón de firmas en el Congreso de los Diputados.

La Marcha, con el lema España Vida Sí. En democracia se escucha al pueblo, cuenta ya con la adhesión de cerca de un centenar de organizaciones, como Profesionales por la Ética, SOS Familia, la Fundación Madrina, el Instituto de Política Familiar, la Facultad de Medicina del CEU o la Universidad Francisco de Vitoria. A su término, en cada lugar, está prevista la lectura de un manifiesto, en el que se exigirá la retirada del proyecto de ley, la protección a las mujeres embarazadas, el respeto al «derecho de los padres a formar a sus hijos en materia de educación sexual según sus propias convicciones» y a «la objeción de conciencia del personal sanitario para que pueda cumplir su compromiso de defender y cuidar la vida y la salud desde el mismo instante de la concepción». Contra lo publicado en algún medio, esta iniciativa es ajena a la reivindicación de un referéndum sobre el aborto, asunto que ha despertado gran polémica en el movimiento provida: nadie duda de las intenciones de los promotores del referéndum, pero someter el derecho a votación implica supeditarlo a las mayorías coyunturales. A esta crítica responden los primeros que hay que utilizar las herramientas políticas disponibles en democracia.

Publicado en Alfa y Omega.