El PP denuncia que las cifras de consumo de esta píldora muestran que se usa como un anticonceptivo más.

BARCELONA-El 25 por ciento de las niñas de once a catorce años ha tomado más de una vez la píldora del día después. Este porcentaje se eleva al 30,9 por ciento entre las jóvenes de edades comprendidas entre los quince y los 19 años. Son datos que la conselleria de Salud ha recabado entre los años 2005 y 2006, periodo en el que la dispensación era gratuita pero siempre con receta médica.


¿Se trata realmente de un «método anticonceptivo de emergencia» tal y como lo han definido el Gobierno y la Generalitat? Así debería ser, dada su posología –contiene 1.500 microgramos de levonorgestrel– y su efectos en el organismo de la mujer y su ciclo menstrual, sin embargo, el PP denuncia que las cifras indican todo lo contrario.


Un anticonceptivo habitual

De septiembre de 2009, fecha en la que se implanta la libre dispensación de la píldora en las farmacias, a diciembre de 2009, «se estima una venta aproximada de 27.876 kits», según Salud. Mientras que entre enero de 2009 y septiembre del mismo año, los centros sanitarios dispensaron 27.051 píldoras. Es decir, en cuatro meses de libre acceso –previo pago de 20 euros, eso sí– se han vendido más píldoras que en ocho meses de dispensación con receta. Cabe destacar que el total de «27.876 kits» no incluye el número de medicamentos facilitados por los centros sanitarios. Más aún, tan sólo en el mes de enero, las farmacias han vendido 8.088 kits.

«Estas cifras no indican que sea un anticonceptivo de emergencia, sino que se trata de un anticonceptivo habitual», denuncia la diputada del PP Belén Pajares. Además, «es un medicamento relativamente nuevo, por lo que no sabemos con seguridad cuáles pueden ser sus efectos a medio y largo plazo», advierte.

De hecho, la ficha técnica de la píldora pone de manifiesto que «no está recomendado su empleo en niñas» y que «los datos disponibles en mujeres menores de 16 años son muy limitados» o bien no indica nada, según el laboratorio distribuidor, alertan desde Profesionales por la Ética.

Dentro de sus competencias, «la conselleria de Salud debería instrumentalizar mejor la información y ésta tendría que ser más rigurosa», defiende Pajares y, apunta, «se están cometiendo irresponsabilidades bajo un falso progresismo de izquierdas».

Por su parte, los farmacéuticos insisten en que se sienten «desprotegidos». ¿Quién es el responsable si una niña sufre efectos secundarios? El PP ya ha solicitado al Congreso que vuelva a establecerse la obligatoriedad de que el fármaco se dispense siempre con receta.

Publicado en La Razón, 4-10-2010. Ana Domingo Rakosnik.