inasion_extraterrestre

Tengo un conocido procedente del planeta Colt, un coltiano muy simpático con el que coincido en el bar intergaláctico a menudo. La última vez que hablamos estaba muy preocupado por los problemas que afligían a su planeta.

Al parecer, todos los habitantes de Colt tienen asignada un arma que les supone gran alegría y regocijo. Antaño, sólo se podía disparar en galerías de tiro y lugares restringidos, pero parte de la población consideraba que era mejor más libertad en el manejo del arma, siempre que se usase sin dañar a otros.

Tampoco se hablaba a los niños de armas y algunos consideraban que la falta de información desde la infancia era causa del mal manejo del colt que algunos coltianos mostraban.

Los coltianos desarrollan su capacidad de coordinación oculo-manual hacia los 12 años aunque no están mentalmente preparados para comprender los riesgos del manejo de las armas, ni asumir las consecuencias de andar disparando alegremente.

Se decidió que, contra lo que se hacía antaño, se informara desde la más tierna infancia de una de las principales características de los coltianos, el colt. Algunos niños no mostraban interés, en otros se despertaba un interés desproporcionado, pero en ningún caso se demostró que se mejorara la estadística de malos tiradores y las situaciones de infelicidad que ello comportaba.

Los adolescentes coltianos eran animados a hacer uso temprano de sus armas porque, cuanto antes comenzaran, mejores tiradores serían. Se les aconsejaba sensatez y madurez en el uso pues los disparos tenían riesgos y consecuencias indeseadas. Sin embargo, los adolescentes coltianos eran eso, adolescentes. Ya no era necesario ir a galerías de tiro y comenzaron los tiroteos indiscriminados.

Algunas municiones se infectaron y producían en los usuarios enfermedades de diversa gravedad que se resolvieron con medicinas y con aparatos que evitaran el contacto directo con los patógenos. Hubo coltianos que perdieron la salud y la vida pero era opinión general que los beneficios superaban a los perjuicios.

La mitad de la población coltiana corría el riesgo, durante los tiroteos, de padecer unas protuberancias por falta de un enzima que les ayudaba a sintetizar la adrenalina. Esas protuberancias, muy pequeñas al principio, crecían y producían consecuencias inespecíficas, de forma que muchas familias coltianas preferían operar, si bien se demostró que, en muchos casos, la operación dejaba tremendas secuelas en los pacientes. También se inventó una pócima que deshacía la protuberancia en los estados iniciales, si bien tenía contraindicaciones y era nefasta para la salud. Con todo ello, mi amigo coltiano consideraba que los beneficios del uso temprano y libre del colt eran muy superiores a los inconvenientes y que los coltianos eran felices y estaban realizados como tiradores.

Sin embargo, había una serie de coltianos que empezaban a considerar que los inconvenientes eran más que los beneficios y que, pese a las estadísticas de felicidad que presentaba el gobierno coltiano, había muchos dramas ocultos en familias con bajas por los tiroteos libres e indiscriminados. Afirmaban que el uso del colt, no sólo necesitaba de la coordinación oculo-manual, sino del sentido común que implicaba no disparar según donde y cuando, la madurez de evaluar las consecuencias de los disparos y la responsabilidad de asumirlas. Osaban afirmar, incluso, que había intereses económicos en la operación de las protuberancias y en la venta de los medicamentos en detrimento de la salud de los afectados.

Los coltianos disidentes habían decidido educar a sus hijos en el uso de las galerías de tiro y en la evitación de los tiroteos callejeros y se enfadaban cuando se les animaba desde los ámbitos estatales a hacer uso de su colt a edades tempranas. Mi amigo coltiano estaba preocupado porque hubiera gente tan insensata que, ante el enorme grado de felicidad y libertad alcanzado, pudiera poner peros y cortapisas por pura maldad, incultura y «aguafiestismo».

Desde luego, pensé, qué follones tan raros tienen los coltianos. Menos mal que soy terrícola. Y les di gracias a Darth Vader y la princesa Leia por tan feliz procedencia.

Alicia V.Rubio Calle