Cuando algunos padres nos decidimos a objetar, no tomamos esa postura por política, frivolidad, ganas de fastidiar…Poner a tus hijos en una situación difícil era una decisión que costaba tomar y se fundamentaba en dos cosas:

1º La convicción de que la educación moral de nuestros hijos nos correspondía a nosotros y que la Constitución Española así lo reflejaba.

2º La constatación de que esa asignatura estaba ideada para adoctrinar a los menores (nuestros hijos) con valores controvertidos socialmente.

Siempre ha sido hiriente ( y los que así decían, lo saben) que se nos dijera que, si objetamos a EpC, mañana objetaremos a lengua, sociales o matemática. Como si fuéramos unos aprovechados que buscaran la exención académica de sus hijos, o unos locos…No, una decisión así se toma por razones poderosas: la libertad y los principios.

Pese a que el derecho a educar a nuestros hijos lo puede leer cualquiera en la Carta Magna, se nos ha «negado la mayor» y ha costado que socialmente se comprendiera. Asombroso pero cierto.

Sobre el tema del adoctrinamiento, el hecho de que el ministro actual reconociera que había razones para afirmar que la asignatura trata de inculcar ideología, nos hizo albergar esperanzas y soñar, por un momento, en un ámbito educativo sin valores controvertidos socialmente que debían interiorizarse y que se  impartian obligatoriamente.

Sin embargo, pese a un tímido retoque, la EpC sigue conservando todo lo que un día hizo que tomara una de las decisiones más difíciles de mi vida: que mis hijos no entraran a una clase, que fueran diferentes, que fueran estigmatizados por los profesores y alumnos que no entienden la libertad de quienes no comparten su ideología, que suspendieran por principios: los míos, los suyos porque son mis hijos y quiero enseñarles lo mejor que tengo. Esos principios morales en los que por derecho legal puedo y quiero educarlos.

Por eso, mi hijo Juan ya sabe que «no entra», que este año le vuelve a tocar a él, como en una previsible ruleta rusa en la que cada año le toca a alguno de mis hijos, defender la libertad y los derechos de todos. Que le toca estar en la biblioteca, el pasillo, la sala de castigados…que puede influirle en otras notas si hay profesores lo suficientemente amorales e ideologizados… que ha de explicar una y mil veces la razón de su objeción…o no poder explicar nada y ser juzgado con prejuicios.

Sólo es otro año de lucha. Pero este año duele más porque este año habíamos albergado esperanzas. Y la esperanza tiene algo de amanecer que al perderse se torna en noche. 

Alicia V. Rubio Calle