Hace ahora una semana se dio a conocer la célebre entrevista del papa Francisco a las revistas de la Compañía de Jesús.

Siguiendo al P. Iraburu, cuyo análisis me parece muy sensato, doy por sentado que la entrevista es lo que es; su contenido no forma parte del magisterio y no implica que nos tengamos que adherir a todas afirmaciones, gustos y costumbres del Papa. Dicho esto, a mí no me ha escandalizado ni creo que sea una «revolución» en el sentido de hacer tabla rasa de más de 2 000 años de cristianismo. Casi me han escandalizado más los que se han rasgado las vestiduras. Francisco tiene, sin duda, un estilo personal, arrollador o como ha dicho el entrevistador, el jesuita P. Spadaro,  «hablar con el Papa Francisco es un flujo volcánico de ideas que se engarzan unas con otras».

Y cómo se ha escrito mucho de la entrevista, entresacando cada quien lo que le ha dado la gana difundir, sacándolo incluso de su contexto (o sea manipulando), me he animado a extraer algunas frases de la entrevista que, lamentablemente, han pasado desapercibidas y me han llamado la atención:

  • La Compañía (de Jesús) tiene que tener siempre delante el Deus Semper maior, la búsqueda de la Gloria de Dios cada vez mayor, la Iglesia verdadera Esposa de Cristo nuestro Señor, Cristo Rey que nos conquista y al que ofrecemos nuestra persona y todos nuestros esfuerzos.
  • La consulta a los ocho cardenales, ese grupo consultivo externo, no es decisión solamente mía sino que es fruto de la voluntad de los cardenales, tal como se expresó en las Congregaciones Generales antes del Cónclave.
  • Veo la santidad en el pueblo de Dios paciente; una mujer que cría a sus hijos, un hombre que trabaja para llevar a casa el pan, los enfermos, los sacerdotes ancianos tantas veces heridos pero siempre con su sonrisa porque han servido al Señor, las religiosas que tanto trabajan y viven una santidad escondida…
  • Esta es la grandeza de la confesión: que se evalúa caso a caso, que se puede discernir qué es lo mejor para una persona que busca a Dios y su gracia.
  • Un religioso no debe renunciar jamás a la profecía, lo cual no significa actitud de oposición a la parte jerárquica de la Iglesia

(El Para reza un breviario en latín, asegura el entrevistador)

  • Rezo el Rosario.
  • Lo que verdaderamente prefiero es la Adoración vespertina.Entre las 7 y las 8 estoy ante el Santísimo en una hora de adoración.

Y es que los textos conviene leerlos completos acudiendo a las fuentes originales y no a los intermediarios interesados en darnos gato por liebre.

Teresa García-Noblejas