2008-04-30 11-31-04_0067Ayer leía en el libro de FJ Contreras y Diego Poole  Nueva izquierda y cristianismo una partecita sobre el feminismo y ese tema hace que me hierva la sangre inevitablemente. El profesor Contreras explicaba cómo la revolución sexual sesetayochista ha dañado a toda la sociedad pero especialmente a las mujeres porque ese modelo de liberación sexual ha impuesto a la mujer una manera de entender la sexualidad completamente masculina y diseñada a la medida de los caprichos del hombre ya que es una sexualidad que separa lo físico de lo emocional y que, por supuesto, huye de cualquier condicionamiento y compromiso, para lo cual el aborto libre es fundamental, claro.

O sea, que se nos impone un vivencia de la sexualidad que niega y se opone a nuestra propia naturaleza y encima se nos deja solas frente a un posible embarazo porque como puedes abortar, si no lo haces, allá tú con tu problema…..¡espectacular! y  lo peor es que algunas están encantadas y se creen que ha sido  un gran  avance, como Amelia Valcárcel que según cuenta el profesor Contreras va y dice que si no podemos hacer [a los hombres] tan buenos, hagámonos nosotras tan malas: no exijamos castidad sino perdámosla nostras; no impongamos la dulzura, hagámonos brutales; no atesoremos naturaleza sino destruyamos con el furor del converso. Eso es lo que vende el feminismo radical desde hace años de la mano de la nueva izquierda, que el caso es ser iguales al precio que sea aunque nos suponga perder todo lo nuestro, nuestra identidad femenina que, como esta señora reconoce, es estupenda….pues yo no le veo la gracia, la verdad.

Y mucho menos lo entiendo en tanto en cuanto eso supone la negación de la maternidad, que pasa a ser algo secundario, cuando no un estorbo,  en lugar de la verdadera realización de la mujer. Me parece incomprensible que pueda parecerle a nadie un avance el que haya mujeres que por una razón u otra se vean obligadas a matar a su hijo, que nos hayamos tragado que la maternidad y la dedicación a la familia es una esclavitud impuesta por la sociedad y que, sin embargo, veamos como una liberación el dedicar la mayor parte del día a una empresa, un banco o una tienda…..es de locos!

Así que yo, por mi parte, hago mío el lema de una asociación, cuyo nombre no recuerdo, en una cumbre de la ONU: «celebrate motherhood» y me apunto de manera activa a un nuevo y verdadero feminismo, el que reconoce a la mujer como tal.

Leonor Tamayo