En este mismo blog ya se dedicaron varios posts* a resumir los principales mensajes del papa Francisco en esa gran sacudida de los espíritus que fue la reciente JMJ de Río de Janeiro. Es necesario volver sobre aquellos mensajes para que calen de verdad en nuestra vida cotidiana, para lo cual es muy recomendable acudir, si quiera sea poco a poco, sobre los textos completos de las intervenciones del Santo Padre**.

Uno de estos discursos, sobre el cual me gustaría llamar ahora la atención, fue el pronunciado el 27 de julio en el Teatro Municipal de Río de Janeiro en el encuentro del Papa con los dirigentes de Brasil.

Francisco enuncia a lo largo del discurso un buen número de temas concernientes a quienes se entregan al servicio del bien común: el fundamento de los principios éticos en la dignidad trascendente de la persona; la importancia de la identidad cultural de la comunidad política; la humanización integral y la cultura del encuentro como manera de promover el bien común; la convergencia de fe y razón; la necesidad de rehabilitar la política como exigencia de la «responsabilidad social» y, en consecuencia, una de las formas más altas de la caridad; la exigencia para el futuro de de una visión humanista de la economía y de una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas y erradique la pobreza; la dignidad de todos, la fraternidad y la solidaridad como camino propuesto para el bien común; el diálogo constructivo  -«capacidad de dar y recibir, permaneciendo abiertos a la verdad»- para afrontar el presente, evitando que la democracia quede encerrada en la pura lógica o en el mero equilibrio de representación de intereses establecidos y respetando y valorando también la contribución de dimensión religiosa en la sociedad, a partir de la laicidad del Estado…

El peligro de desilusión «de aquel a quien la vida ha ungido como guía»

Hay además otras dos cuestiones en el discurso del papa Francisco a los dirigentes de Brasil en las que quisiera detenerme un instante.

La primera es la referencia al «peligro de la desilusión, la amargura, la indiferencia, cuando las expectativas no se cumplen».

Aquí el Papa apela a la «dinámica de la esperanza que nos impulsa a ir siempre más allá» a favor de las personas para las que se trabaja, «aceptando los resultados y creando condiciones para descubrir nuevos caminos, entregándose incluso sin ver los resultados, pero manteniendo viva la esperanza, con esa constancia y coraje que nacen de la aceptación de la propia vocación de guía y dirigente».

La comprensión de la totalidad de la realidad y el «desafío histórico sin  precedentes» del sentido ético

Otro apunte muy sugestivo en el discurso del papa es que es nuestra responsabilidad, aunque siempre sea limitada, la comprensión de la totalidad de la realidad, «extendiendo la mirada hacia el futuro, reflexionando sobre las consecuencias de las decisiones». Actuar responsablemente es «poner la propia actividad ante los derechos de los demás y ante el juicio de Dios». Por eso, afirma Francisco, el sentido ético aparece hoy como «un desafío histórico sin precedentes».  Además de la racionalidad científica y técnica «se impone la vinculación moral con una responsabilidad social y profundamente solidaria».

Sabiduría, prudencia y generosidad

Las orientaciones del Papa en este discurso de la JMJ Río 2013 no pueden ser más actuales y apremiantes para quienes nos sentimos llamados a trabajar por el bien común. Son claves importantes y profundas, apenas enunciadas, que exigen de nosotros un reto de reflexión, desarrollo y concreción en la compleja realidad actual de nuestras comunidades. Pero el Papa subraya también  al final de su discurso que la hermandad entre los hombres y la colaboración para construir una sociedad más justa «no son un sueño fantasioso, sino el resultado de un esfuerzo concertado de todos hacia el bien común». Un compromiso que, en sus propias palabras, requiere por parte de todos «sabiduría, prudencia y generosidad».

Jaime Urcelay

*Ver los siguientes enlaces:

 Benedicto convoca, Francisco recibe y Cristo los abraza

Con cariño, pero exigente

Protagonistas de la historia

**El semanario Alfa y Omega ha dedicado un útil especial a los textos del Papa Francisco en la JMJ Río 2013. Puede descargarse en pdf pinchado aquí.