El presente curso escolar finaliza con más de 700 alumnos objetores sin entrar a clase de EpC; son alumnos a los que les tocaba cursar EpC (Educación Ético-Cívica o Filosofía y Ciudadanía) este año. Pero no hay que olvidar que las objeciones presentadas (desde 2006) superan las 53 mil. Después de las sentencias del Supremo (febrero) se han presentado 181 objeciones nuevas.

¿En qué escenario nos encontramos?

Las sentencias del Supremo denegaban la objeción a las asignaturas de EpC y a la vez establecían que la enseñanza (centros, profesores, asignaturas) no podía imponer criterios sobre cuestiones morales controvertidas sobre las que no hubiera consenso en la sociedad española.

El Gobierno y sus terminales mediáticas han utilizado las sentencias del Supremo para cerrar el capítulo de la oposición a EpC. Entre tanto, no sólo no ha dado marcha atrás en el adoctrinamiento (tal cómo le pedía el Supremo) sino que ha incorporado materiales nuevos para EpC en la web del Ministerio: un multimedia interactivo para alumnos que se llama Sexpresan e incorpora actividades (como la de la imagen) para que el chaval (12-14 años) explore su cuerpo y detecte sus zonas de placer, algo muy constitucional y cívico (a juicio del equipo del señor Gabilondo). En conclusión, el Ministerio de Educación incumple de manera flagarante las sentencias del Supremo.

El año que viene, EpC se implanta en 5º de Primaria (10-11 años). Por si fuera poco, el anteproyecto de Ley del aborto va a afectar de lleno a la educación al imponer el aborto como un derecho e incluir (ya está en el Anteproyecto) un amplio apartado de educación sexual y reproductiva obligatoria (modelo Bibiana Aido) para todos los centros escolares.

En este contexto, ¿puede objetarse a EpC? No somos nosotros quiénes lo tenemos qué decir. La realidad con la que nos hemos encontrado en vísperas de fin de curso es que más de 700 alumnos han seguido sin entrar en clase de EpC. Estos padres tienen muy claro que no quieren que sus hijos reciban estas asignaturas obligatorias. El problema no son los contenidos (aunque es evidente que muchos de ellos vulneran las sentencias del Supremo) sino su planteamiento general: es un proyecto de educación ética en el que no se cuenta para nada con los padres y sus derechos constitucionales (artículo 27.3 de la Constitución Española).

¿Qué va a pasar el año que viene? Nuestros datos nos indican que muchos padres seguirán presentando declaración de objeción de conciencia; esto implica la salida de clase de los alumnos a los que les toque recibir alguna de las asignaturas.

En Profesionales por la Ética lo tenemos claro: seguiremos informando y asesorando a los padres para que adopten la decisión libre y responsable que consideren oportuna. En el caso de la objeción, les haremos saber las consecuencias que en cada caso concreto implica.

El Tribunal Supremo abrió otras vías de oposición a EpC como denunciar libros de texto o actuaciones concretas del profesor. El Tribunal de Justicia de Andalucía acaba de admitir una demanda de la familia Flores Cano contra un libro de texto obligatorio. Ojala prospere. Pero entre tanto, los que consideran su conciencia el más alto Tribunal, nos tendrán a su lado.

Teresa García-Noblejas