jpiiPues yo también me estoy leyendo Juan Pablo II. El final y el principio y estoy entusiasmada. De momento he terminado la primera parte del libro: la lucha a muerte entre Karol Wojtyla y el comunismo. Una lucha en la que los comunistas no escatimaron esfuerzos ni recursos de todo tipo contra quien finalmente venció y cambió el curso de la historia con las armas de la Verdad.

Juan Pablo II estaba convencido de la muerte del comunismo y la victoria del Hombre y así actuaba y hablaba, con la seguridad y la fuerza de quien sabe que ya ha vencido. La dignidad de la persona y los derechos humanos no serían aplastados y pisoteados siempre y ahí estaba el pueblo polaco para demostrarlo y plantar cara, bastaba con que despertase y fuese consciente de esa dignidad y esa grandeza.

Fueron muchos, muchos años de lucha sin rendirse jamás, muchos años insistiendo en la condena de los ataques a la libertad religiosa, la opresión de los trabajadores y la consideración de los creyentes como ciudadanos de segunda, muchos años defendiendo el valor y la dignidad de la persona y los derechos humanos. Sin miedo. Y así año tras año los polacos, pueblo ejemplar y heroico, escuchaban esas palabras que iban abonando sus corazones hasta que Wojtyla viajó a su patria por primera vez como Juan Pablo II y entonces la semilla cayó en tierra buena y dio fruto: una revolución de las conciencias que acabaría con el comunismo europeo y la Unión Soviética.

También nosotros nos enfrentamos hoy a enemigos de la dignidad de la persona y los derechos fundamentales que los pisotean con mentiras atacando así la vida, la familia, los derechos de los padres y la naturaleza humana. Y también hoy se nos quiere considerar a los cristianos como ciudadanos de segunda sin derecho a actuar como tales en la vida pública. Pero también hoy estamos convencidos de la victoria del Hombre y plantamos cara a la mentira. Y también nosotros venceremos.

Leonor Tamayo