Casi todos los medios de comunicación, desde hace poco más de un año, parece que trabajan para Podemos y sus marcas. Así, le han hecho la campaña de las elecciones municipales y autonómicas. Unos se refieren a ellos como populistas y antisistema, los que van a arruinar España y acabar con nuestro actual modelo social y político. Otros confían en Iglesias y los suyos para regenerar el país, echar a los corruptos y conseguir prácticamente el paraíso terrenal.

Pues como suele pasar, en ambas opiniones hay una parte de razón. La primera opción, la que considera que Podemos es lo peor de lo peor creo que, en el fondo, es acertada. Pero diciendo eso no se consigue frenar a Podemos sino mitificarlo y darle más votos. Porque además, Podemos es una amalgama en la que probablemente el núcleo duro, los dirigentes «pata negra» saben adónde quieren ir y el resto les sigue no porque sean tontos o malos sino porque no encuentran en otras formaciones políticas lo que encuentran en ella. A esto hay que añadir que el entorno de Podemos ha resuelto a la gente problemas como vivienda y abogado en casos de desahucio (en casos reales) y encima le ha dado cancha convirtiéndose en los representantes políticos del ciudadano de a pie. Naturalmente, las cuestiones más ideológicas de Podemos no han salido todavía a la luz, como adelantaba ayer El Confidencial.

Luego están los que creen que Podemos nos resolverá todos los problemas porque han visto propuestas, éxito electoral, comunicación y liderazgo. Los partidarios y votantes de Podemos harían bien en examinar con lupa sus propuestas,  ser críticos con las consignas y averiguar los propósitos más o menos ocultos y la ideología que los sustenta.

Y el resto, los que no votamos a Podemos, menos críticas y más trabajo. Menos diagnóstico y más terapia. Menos quejas y más propuestas. Menos soberbia y más humildad.

Teresa García-Noblejas