No soy analista electoral ni tengo el menor conocimiento de estadística política. He seguido con desinterés la campaña electoral. Lo único que percibo es que los españoles están hasta el gorro de que sus gobernantes utilicen el poder para hacer pedagogía como si los ciudadanos fuera menores de edad.

 

El caso de Zapatero y su proyecto de reingeniería social va camino de merecer sólo el aplauso de pajines, bibianas y otros seres humanos sin profesión definida (infinitamente agradecidas al Gran Timonel que les da de comer); los nacionalistas también han perdido respaldo electoral porque las «construcciones nacionales» cuestan una pastita que pagamos todos. Y la gente se cansa de subvencionar ideología, sobre todo en tiempos de crisis.

 

Pero además, estamos hartos de que se afronte la realidad desde la ideología. Por ejemplo, que la única respuesta del Gobierno al desastre educativo que padecemos sea el adoctrinamiento escolar representado por Educación para la Ciudadanía. Otro ejemplo: que la receta para resolver los embarazos inesperados y las relaciones sexuales de usar y tirar (fomentadas desde los ochenta por todos los gobiernos) sea la liberalización del aborto (en sus versiones quirúrgica y farmacológica). Y un tercer ejemplo: que la respuesta a la crisis económica sea satanizar a Bush, adorar a Obama y combatir el cambio climático, siempre a costa del contribuyente.

 

A ver si aprenden la lección: menos guiños a su rancia ideología y a las minorías radicales bien nutridas y más gobernar para el bien común. Para solucionar los problemas reales (no solamente los económicos, y esto va también para el PP) de los ciudadanos. Y en el ámbito de la pedagogía, la moral y los valores, una vez respetada la Constitución y los tratados internacionales suscritos por España, dejen libertad; libertad para la escuela y para los ciudadanos. Aseguren las condiciones para que las personas se desarrollen sin interferencias estatalistas. No quieran Vds. salvarles ni bautizarles por lo civil, por favor.

 

Teresa García-Noblejas