Hoy cedemos este espacio a Iñigo Urién, de la Plataforma Vasca Educación en Libertad.  Padre objetor y abogado de objetores, recibirá el premio Libertad solo ante el peligro en el transcurso del II Encuentro Nacional de Objetores que tendrá lugar en Madrid el próximo 28 de febrero

Leonor Tamayo

Los padres vascos de un tiempo a esta parte mendigan, de centro educativo en centro educativo, buscando alguno en que puedan ejercer una libertad básica: educar a sus hijos en una de las dos lenguas oficiales de nuestra comunidad autónoma. El problema no son ni el euskera ni el castellano. El escollo es la falta de libertad, y punto. La mezquindad se ha apoderado de la Administración vasca. Por un lado la Consejería de Educación, en plena precampaña, pisa el acelerador, por decreto, de una política lingüística totalitaria que convierten en papel mojado la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Constitución, el Estatuto, la Ley de Normalización del Euskera, la Ley de Escuela Pública vasca y el sentido común. Por otra parte se dice razonadamente, pero haciendo el papel de «sensato», por el Consejo Asesor del Euskera, que no caben imposiciones linguísticas por decreto. Sufrimos, pues, la conjura de los necios que quieren hacerse, para ellos y desde la mentira y la manipulación, una patria esclavizando a las personas. Unos ciudadanos, muchos, callan y tragan por miedo o comodidad. Otros, menos, nos movilizamos, aunque nos partan la cara, en defensa de la libertad.

Iñigo Urien Azpitarte