Ya sé que el título de este artículo no es nada original. Pero leyendo la portada de la web de Profesionales por la Ética en la que se repasan las iniciativas sociales que hacen frente a la crisis a pesar de las administraciones (estatal y autonómica), me ha venido a la mente la frase que titula esta entrada.

Lo que deduzco de la portada de nuestra web es que una sociedad fuerte nos sacará de la crisis; eso será posible si está articulada en familias estables, educadas en cosas tan antiguas como la «caridad» y el respeto a la vida de todos, organizada en lo que tradicionalmente se ha llamado «cuerpos intermedios» (asociaciones, corporaciones, ayuntamientos) pegados a la realidad y cercanos a las necesidades de las personas

Por el contrario, una sociedad en la que se desprecia e incluso destruye la vida «improductiva» (no nacido, niño, anciano, enfermo, discapacitado, desempleado…) y se maltrata jurídica y económicamente a la familia difícilmente saldrá de la crisis. Si además el sistema educativo favorece la pereza y penaliza el esfuerzo teniendo como único objetivo educar en la igualdad de género y cargarse la enseñanza pública (cómo se ha hecho desde los años 80) estamos abocados al abismo porque la economía no es sino un reflejo de la realidad social. Si añadimos que el pequeño empresario y el trabajador autónomo es un héroe al que no le dan créditos pero sobrevive mientras las administraciones inyectan dinero a las cajas de ahorros destruidas por los partidos políticos y los caciques autonómicos, cuadramos el círculo de lo que no se debe hacer.

En definitiva: menos impuestos, menos administraciones (y más eficientes en el servicio público) una sociedad más fuerte y organizada, menos ideología y más creatividad para resolver los problemas de la gente, de cada persona. Así saldremos de la crisis.

Teresa García-Noblejas