Mary KiberaMary Kibera, pedagoga y directora de Family Network International para Kenia, encabeza un proyecto pionero para «engrasar los resortes sociales para que África despegue». La clave, afirma, «es formar a las familias».

La profesora Kibera ha viajado a España con dos profesionales, Verónica Wandia, empresaria, y Anne Maiga, bióloga, en busca de apoyo para crear más colegios de secundaria para niñas y así superar la brecha que corta el recorrido educativo de las kenianas.

Con este motivo ha concedido al diario ABC una entrevista, en la que apunta algunas reflexiones sobre la realidad y el cambio en Africa. Unas reflexiones sobre las que los europeos debiéramos tomar buena nota.

Este es el texto completo de la entrevista.

MARY KIBERA: «CONTRA LA ABLACIÓN ES MÁS EFICAZ EDUCAR QUE IMPONER»
Profesora y pionera, encabeza un proyecto volcado en engrasar los resortes sociales para que África despegue. La clave, dice, es formar a las familias
BLANCA TORQUEMADA
-Todo empezó en el Colegio Kianda, de Nairobi, que usted dirigió durante mucho tiempo.
-El colegio empezó a funcionar en 1977, y al cabo de diez años pensé que había que hacer frente a los problemas que nos planteaban los padres. Una madre vino a verme y rompió a llorar porque veía a su hija muy contenta e integrada en el colegio y con las amigas, pero a ella no le dirigía la palabra. Así que vine a España porque supe que aquí los padres participaban mucho más en los colegios, mientras que allí teníamos otro sistema, en el que la familia quedaba al margen de la educación. Hasta que nos dimos cuenta de que sin los padres no podemos hacer nada.
-Y ahora todo es diferente.
-Sí, por que, a través de Family Network nos reunimos con ellos y hablamos de cómo educar a los niños. Así es como de verdad empieza a cambiar todo el mundo…
-Una cuestión espinosa será modificar la visión sobre el rol social y profesional de la mujer.
-Hay que ser cautelosos con esto, porque las mismas mujeres están de acuerdo con su papel tradicional. Con la globalización tendemos a creer que todo el mundo piensa o tiene que pensar igual, cuando hay que ir despacio en esto, porque el hombre se siente muy hombre, el cabeza de familia. Y ellas asumen dedicarse por entero al cuidado de los hijos. ¡La igualdad se entiende de otra manera!
Pero la verdadera columna vertebral de una familia africana es la madre.
-Ellas no se imponen, pero hacen. Son la fuerza de la familia.
-¿Se va erradicando la atrocidad de la ablación del clítoris?
-Esto en mi tribu no existe, por ejemplo, pero sí en otras. No se da en la ciudad, donde yo me muevo habitualmente, sino en los pueblos. Y en esta cuestión hay que ir educando a las personas poco a poco y ser muy pacientes, porque se trata de creencias…
-Habría que prohibirlo tajantemente.
-Pero entonces la gente puede mentir. Es más eficaz educar.
-A África quizá llegan mensajes demasiado contradictorios.
-¿Por ejemplo?
En planificación familiar. Unas organizaciones promueven el preservativo, otras no…
-Sí, es verdad. Porque siempre hemos creído que lo que viene de los países ricos es lo mejor, pero hay que hacer balance y darse cuenta de cómo en el mundo desarrollado la natalidad es insuficiente y se necesita a la gente de África. Debemos reflexionar.
Pero entretanto la gente, mareada, se plantea qué hacer.
-Hay quien va a África y llama «derecho reproductivo de la mujer» al aborto, cuando allí luchamos contra la muerte, no contra la vida. Cambian a propósito el sentido de las palabras. En nuestra organización creemos que no es el colegio, sino la familia, el ámbito adecuado para la educación sexual. Y nuestra labor es ayudar a los padres a entender que educación sexual es educación para amar.
¿También los hombres van abriendo sus mentes?
-Los hombres no están acostumbrados a implicarse en el cuidado de los niños pequeños, y a través de nuestra labor se implican más. Y ahora ven que pueden ayudarle a crecer y la importancia del vínculo de padre-hijo.
-El continente no termina de despegar. ¿Se está avanzando?
-Se está avanzando, hay menos mortalidad infantil y progresa la medicina. Pero la corrupción es el gran problema. A través de los gobiernos las ayudas no llegan. Por eso creo en la educación. Si cambiamos uno a uno a los niños y jóvenes, cambiaremos todo, porque lo que se siembra en la infancia es lo que queda.
EN LUCHA POR LA FORMACIÓN DE LA MUJER
Kibera, miembro del Opus Dei, ha viajado a España con dos profesionales, Verónica Wandia, empresaria, y Anne Maiga, bióloga, en busca de apoyo para crear más colegios de secundaria para niñas y así superar la brecha que corta el recorrido educativo de las kenianas. Su correo de contacto: fni@africaonline.co.ke

http://www.abc.es/20100426/sociedad-/mary-kibera-contra-ablacion-20100426.html

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