«El europeo del s. XXI vive la libertad de un modo paradójico. Quizá podríamos expresar esta contradicción afirmando que tiene más libertades, pero que no siente más libre, o no vive, de hecho, más libremente. En mi opinión, esa paradoja se explica, en parte, por la preeminencia del relativismo ético y sus consecuencias».

A partir de esta constación, María Albert, Profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, ha desarrollado una reflexión cargada de importantes sugerencias sobre las consecuencias que la imposición de las tesis relativistas en las sociedades contemporáneas. El ensayo, que lleva por título «¿’Dictadura’ de las nuevas libertades Relativismo ético y absolutización de lo útil en la Europa contemporánea» ha sido publicado por la revista Persona y Derecho de la Universidad de Navarra.

La tesis del trabajo de la Profesora Albert es que el dominio del relativismo ético no conlleva un vacio ético, como correspondería a una «teoría suicida»  -en expresión de Ortega y Gasset–  que, como moral, niega cualquier instancia objetiva y «deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos» (Benedicto XVI) . Por el contrario, sostiene, el relativismo está en realidad sirviendo para encubrir el utilitarismo dominante, al que convierte no en algo relativo sino en un absoluto. Y el utilitarismo no deja de ser una ética objetiva e incluso empírica. De esta manera, como expresa el Profesor Andrés Ollero en una cita recogida por la autora, el relativismo se ha convertido en una “pieza decisiva del actual dopaje ético de nuestra sociedad; pero sólo como vía insuperable para facilitar la callada
e inconsciente generalización del utilitarismo”.

El relativismo corre así el riesgo de «erigirse en una verdadera “dictadura” y, por tanto, con una situación en la que la libertad de los que piensan de otro modo queda comprometida seriamente». «(…) El relativista ha convertido en absoluta la moral vigente en su tiempo», quizá porque inevitablemente «la historia y, tal vez, también nuestra propia experiencia vital, nos demuestra que lo absoluto funciona como categoría del pensar humano en cualquier caso, incluidos los intentos de negación de su existencia», tal y como Steiner propone en su conocida obrita Nostagia del Absoluto. Un fenómeno que también, como señala Albert, se proyecta sobre la que han denominado de “absolutivización” de las Constituciones de la segunda posguerra, «que parecen dispuestas a ocupar el puesto que otrora correspondiera al viejo derecho natural«.

Por eso, la verdadera ráiz del problema es que «el relativismo ético, aunque entre en juego sólo para impedirnos detectar la generalización del utilitarismo, tiene efectos que superan el encubrimiento de nuestra verdadera posición moral. (….) Nos convierte en absolutistas del utilitarismo, y ocurre que, cuando la categoría de lo absoluto se rellena inconscientemente de algo relativo, los problemas para la libertad de los demás están servidos».

La Profesora Albert completa su exposición con dos ejemplos tomados del ámbito bioético y biojurídico donde la señalada tendencia «se hace sentir tal vez con mayor intensidad. Son tiempos difíciles para los valores de lo vital. La utilidad está por encima del valor de la vida».

El primer ejemplo que demuestra la tesis sostenida en el ensayo que estamos reseñando es la llamada «Ley de muerte digna» de Andalucía (2010),  replicada después en Aragón y que quiso convertirse en Lay nacional a través del frustrado Proyecto de Ley presentado en el Congreso por el Gobierno de Zapatero. Su imposición de la moral social «utilitarista» en torno a lo que rodea la muerte conduce, al cabo, a la inapelable negación del derecho a  la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios.

El otro ejemplo el de la Ley Orgánica 2/2010, de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo, la conocida como Ley Aido. En ella cabe encontrar también ese «relativismo ético con utilitarismo absolutivizado de fondo», como puede apreciarse con las citas de la Exposición de Motivos recogidas por la Profesora Albert. Y es que en aquella, «mientras se critica toda suerte de dogmatismo e imposición de cualquier escala de valores, se impone de hecho, y, casi también, de derecho, el triunfo de lo útil, y se impide toda disidencia, que resulta culpable del delito de profesar abiertamente una escala de valores y actuar conforme a unas convicciones firmes y tenidas como de validez objetiva».

Ante este panorama, concluye la autora, «la solución sólo puede encontrarse en la resurrección de la Metafísica. No se me ocurre otra forma de dejar de absolutivizar nada relativo que recuperar la categoría de lo absoluto como tal. Creo que tenemos recursos suficientes como para que esta recuperación de lo absoluto no nos devuelva al escenario premoderno. Me parece, en cambio, que encontrar la forma de articular lo que cuadra a nuestra razón con lo que escapa de ella es, como ya señaló Ortega, el tema de nuestro tiempo».

Descargar en pdf el texto completo del ensayo de la Profesora Marta Albert  «¿’Dictadura’ de las nuevas libertades? Relativismo ético y absolutización de lo util en la Europa contemporánea» (Persona y Derecho,  vol. 65 / 2011/2 / 9-20)