El Dignitatis Humanae Institute comunicó ayer mediante nota de prensa que el Cardenal Renato Martino, Presidente Honorario de dicho Instituto, ha confirmado el nombramiento del italiano Luca Volontè como nuevo Chairman o Presidente del mismo. Volontè sucede en el cargo a Lord Nicholas Windsor.

A propósito de esta designación, el Cardenal Martino destacó que Luca Volontè «es reconocido internacionalmente como un implacable promotor de la dignidad humana, tanto en el Parlamento italiano como en su condición de Presidente del Partido Popular Europeo en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Con cinco grupos de trabajo parlamentarios sobre dignidad humana ya establecidos, y otros muchos en desarrollo, Luca Volonté es la persona ideal para diseñar y promover aun más nuestra presencia internacional».

Por su parte, Volontè afirmó: «Quiero agradecer a Lord Nicholas el liderazgo demostrado en el ámbito internacional, y el compromiso con los principios en la defensa de la dignidad de los seres humanos, en particular de los derechos de los no nacidos, durante su periodo como Presidente. Su ejemplo servirá al Instituto para ir má allá, y confío en seguir construyendo sobre la base de los lazos internacionales ya establecidos durante su presidencia. En muy poco espacio de tiempo, el Instituto Dignitatis Humanae ha conseguido grandes avances frente al secularismo militante que impregna la política contemporánea y la sociedad. Solamente a través del reconocimiento de la dignidad innata de todo ser humano nos será posible construir una sociedad sana con la familia tradicional en su base; es por tanto un gran privilegio para mí unirme al Instituto cuya razón de ser es promover esta verdad».

El Dignitatis Humanae Institute es una interesantísima iniciativa fundada en 2008 por un pequeño grupo de parlamentarios europeos y altos funcionarios católicos. Su principal impulsor, Benjamin Harnwell, era en aquel tiempo jefe de gabinete de Nirj Deva, un representante británico en el Parlamento europeo, Presidente del Comité Internacional sobre Dignidad Humana, el mayor medio de influencia del Instituto. Harnwell tuvo la idea del Instituto en 2004 después de que el político italiano Rocco Buttiglione fuese forzado a dimitir de la nominación italiana como cadidato a la Vicepresidencia de la Comisión Europea como consecuencia de sus puntos de vista católicos sobre la homosexualidad y la mujer. Buttiglione, que es también profesor de filosofía y fue amigo personal de Juan Pablo II, fue rechazado no por lo que en algun momento pudiese decir sino por lo que, como católico, pudiese pensar. Profundamente impactado por este hecho, Harnwell decidió lanzar el Instituto por medio de la creación de grupos de trabajo de parlamentarios sobre la dignidad humana en toda Europa.

El Instituto tiene como objetivo sostener la dignidad humana fundamentada en la verdad antropológica de que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y por eso tiene una innata dignidad de valor infinito que debe ser acogida. La promoción de esta perspectiva se lleva a cabo a través del apoyo a los cristianos en la vida pública, asistiéndoles para que presenten respuestas coherentes y efectivas a los crecientes intentos de silenciar la voz de los cristianos en el espacio público.

Su filosofía se encuentra plasmada en el documento Declaración Universal de la Dignidad Humana, ideado por el fundador Benjamín Harnwell.

Para más información (en inglés) sobre el Dignitatis Humanae Institute, pinchar aquí.