Para mí que la movida organizada por el Sindicato de Estudiantes contra la reforma educativa o LOMCE ha sido diseñada por el ministro Wert porque, dada la solidez de los argumentos de esta organización de maduros estudiantes, no quedan más que dos soluciones:

  1. Creer a pies juntillas las consignas del Sindicato y echar a Bárcenas la culpa del desastre educativo.
  2. O adentrarse en los argumentos (diferentes de las consignas), leerla LOMCEy también las razones de los que se oponen racionalmente a ella.

De momento, yo he optado por leerla y estoy en condiciones de afirmar que la LOMC Eintroduce más espacios de libertad en nuestro sistema educativo. Por ejemplo:

  • Elimina la formación moral estatal, algo que los que no votan al PSOE deberían agradecer. ¿O es que quieren una EpC del PP obligatoria para sus hijos?
  • Introduce una alternativa de educación en valores para los que no eligen clase de religión (de cualquiera de las confesiones que tiene acuerdo con el Estado para impartirse en la enseñanza). De esta manera, los alumnos que voluntariamente elijan educación religiosa no estarán discriminados. Si bien es cierto que la alternativa a religión no debería ser una clase de moral estatal sino un conocimiento del hecho religioso desde el punto de vista cultural.
  • Garantiza el derecho a que los padres puedan elegir la lengua en la que desean que estudien sus hijos, independientemente dela Comunidad autónoma en la que resida.
  • Establece que la elección de centro concertado no puede representar una desventaja ni un trato menos favorable para las familias, alumnos y centros.
  • Los centros educativos disfrutarán de un cierto grado de autonomía para ofertar asignaturas no troncales, una posibilidad muy interesante para completar el currículo educativo.

En todo caso, a mí me interesan los argumentos (no las consignas ni las descalificaciones a priori) razonadas sobre la LOMCE.  Y si alguien me las da, a favor o en contra, por supuesto que las leo o escucho con atención. Pero decir, por ejemplo, que es una ley «franquista» porque introduce evaluaciones por nivel con carácter general me parece, con perdón, una enorme chorrada. Y cuando el abandono escolar en España supera el 30 % en algunas comunidades autónomas, creo que es necesario que las razones para oponerse sean de verdad más serias.

Teresa García-Noblejas