Lo que más me irrita de la inexistente reforma de la actual legislación sobre el aborto en España es la de vidas que no están naciendo por la falta absoluta de convicciones del partido que nos gobierna.

Lo que también me irrita es la estúpida reacción del PSOE ante el enésimo anuncio de una reforma legislativa que no ha llegado y que, de llegar, nos retrotraerá al aborto legalizado por el socialista Felipe González

Lo que también me irrita es la desinformación de los medios gubernamentales que saludan con alborozo la no reforma de la ley, vendiéndola como algo ya hecho y magnífico para la causa de la vida.

Pero lo que me irrita sobremanera es la ausencia de crítica al Gobierno de los que se rasgaban las vestiduras cuando Zapatero y sus chicas brindaban por la Ley Aído. No puede haber matices ni componendas en la causa de la vida. Tan malo es el aborto durante la legislatura del PSOE como en la del PP. El problema es que este último ha engañado a sus votantes, como ya hizo Aznar en relación con el aborto entre 1996-2004. Ningún ministro de entonces, ningún alto cargo de su Gobierno, católicos y de derechas de toda la vida, bien compraditos ellos, alzo la voz para reformar la legislación o, al menos establecer procedimientos para controlar y restringir su práctica o ayudar a la mujer.

Todo esto me irrita. Negro sobre blanco.

Teresa García-Noblejas