POPIELUSZKOEl próximo día 27 de enero se estrena en las pantallas españolas «Popieluszko: la libertad está en nosotros», la memorable película de Rafal Wieczynski que ha han visto ya más de 1,3 millones de polacos.

La cinta es una historia épica sobre la vida y martirio del padre Jerzy Popiełuszko, héroe del movimiento Solidarnosc (Solidaridad), que fue brutalmente asesinado por los servicios de seguridad del gobierno comunista polaco el 19 de octubre de 1984. En la película también se reflejan los vertiginosos días de Solidarnosc, así como la situación política de la Polonia de los años 80.

La puesta en marcha del proyecto ha durado varios años. Más de 7.000 actores y
extras participaron en el rodaje, que se desarrolló en 14 ciudades polacas.

Considerado como un héroe por el pueblo polaco, Popieluszko empezó a ser conocido como popular orador en una misa que mensualmente celebraba por la patria en la iglesia de San Estanislao de Kostka de Varsovia, siempre abarrotada. El eje central de sus sermones era la explicación de lo que Juan Pablo II había pedido a los polacos: «vencer el mal con el bien«. Por eso instó siempre a sus feligreses a respetar los derechos humanos para todos y a vivir la caridad cristiana. Pero al mismo tiempo pidió resistencia: la gente debía vivir como si fuera libre, negándose a participar en la cultura permanente de la mentira que era el comunismo. Popieluszko animaba a elegir: «¿De qué lado os pondréis? ¿Del lado del bien o del lado del mal? ¿La verdad o la falsedad? ¿El odio o el amor?». Fue beatificado el 6 de junio de 2010 en Varsovia.

Sobre este sacerdote mártir, George Weigel -el politólogo norteamericano y principal biógrafo de Juan Pablo II-  ha escrito lo siguiente: «el padre Jerzy Popieluszko fue, en cierto sentido, la voz de Juan Pablo II en Polonia en el período que siguió a la segunda peregrinación del papa a su patria. Los temas de sus prédicas  –las exigencias de la conciencia, el imperativo de resistir al mal, la obligación de evitar la violencia, el reto de vivir en la verdad–  de algún modo prolongaron los nueve días de junio de 1979 y la peregrinación de Polonia II en el cual tanto la resistencia activista como el pueblo de Polonia en general flaqueaban moral, espiritual, psicológicamente y políticamente. Ser la voz de Juan Pablo II le costó la vida a Jerzy Popieluszko. Al igual que Karol Wojtyla, el hombre cuya audacia lo inspiró, el padre Jerzy  vivió  -y murió-  en el misterio de Jesucristo, sacerdote y víctima»*.

*Weiler, G., «Juan Pablo II. El final y el principio», Planeta, Madrid, 2011, pág. 170.

Para ver el tráiler y obtener más información de la película, pinchar aquí.