La historia, que es maestra de la vida, nos ofrece testimonios impresionantes y lecciones magistrales. Aquí dejo unos párrafos escritos por la conversa Tatiana Goritchéva, una mujer que sufrió las intrigas de la KGB en la desaparecida URSS. Leí el libro hace muchos años y creo que no ha perdido nada de actualidad.

Teresa García-Noblejas

espiaHay, en efecto, una semejanza sorprendente y que salta a la vista entre el proceder de la KGB y los métodos del Maligno: ¡Cuán hábilmente explotan cualquier debilidad humana y que olfato diabólico tienen para el mal! Su existencia descansa en la explotación de sentimientos humanos rastreros: el miedo, la envidia, la vanidad, la desconfianza. Cuando advierten la aparición de algo nuevo –seminarios, revistas, círculos-, no empiezan con los encarcelamientos sino que intentan destrozar desde dentro esa manifestación nueva y vital, azuzando a unos contra otros y enemistándolos.

Eso es lo que hicieron exactamente con nuestro seminario religioso. Los agentes de la KGB se mostraron especialmente inquietos al tener noticia de que a nuestro seminario acudían algunos bautistas, pertenecientes a comunidades no registradas (y por ello objeto de especial persecución). Citaron por separado a dichos bautistas, esforzándose por explicarles qué clase de gente éramos nosotros: del padre Lew Konin, un participante activo del seminario, les dijeron que era un «perverso». De mi les contaron que era una «bebedora». De otras personas susurraron que eran ladrones, prostitutas, holgazanes. Nuestros bautistas (a quiénes incluso se les llegó a distorsionar diciéndoles que en los locales de nuestro seminario se había fumado estupefacientes) tenían un sentido moral altamente desarrollado. Entonces intentó la KGB «liarlos», presentándonos bajo una luz amoral; en cambio, en conversaciones con nosotros los agentes de la KGB calificaban a los bautistas de «fanáticos tenebrosos», «monstruos de crueldad», «agentes del servicio norteamericano de espionaje», etc.

chisme

Naturalmente que pronto descubrimos la táctica tomándola a chacota, sin que consiguieran enemistarnos con los susodichos baptistas.

Hablar de Dios resulta peligroso, Tatiana Goritchéva. Herder, 1986.