Más de 100 entidades representativas de la sociedad civil, entre las que se encuentra Profesionales por la Ética, han dirigido una carta abierta al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pidiéndole la retirada de la propuesta de nueva Directiva de Igualdad de Trato.

Los firmantes entienden que dicha propuesta, cuyo loable propósito inicial era tan sólo remediar situaciones discriminatorias para personas discapacitadas, ha ido recibiendo -por presiones políticas de determinados lobbys-  adiciones que persiguen finalidades muy distintas y que harían de la Directiva -caso de aprobarse-  un instrumento restrictivo de libertades públicas fundamentales e invasivo de la conducta privada de los ciudadanos europeos.

Sobre la referida carta abierta, el European Dignity Watch ha difundido una nota de prensa cuyo contenido íntegro traducimos seguidamente al español.

CRECE LA PRESIÓN A JUNCKER PARA QUE ELIMINE LA PELIGROSA DIRECTIVA DE LA “IGUALDAD”

European Dignity Watch – Bruselas, 01/12/2014

Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, celebrado el pasado 3 de diciembre, más de 100 organizaciones que representan a varios millones de ciudadanos de los Estados miembros de la UE han pedido al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, la retirada de la propuesta de una quinta Directiva de Igualdad de Trato.

Originalmente concebida para remediar la discriminación específica contra las personas con discapacidad, la Directiva se ha convertido en un instrumento para avanzar en otros muchos objetivos políticos de alcance distinto y más amplio. Los firmantes de la carta abierta están preocupados de que la propuesta de Directiva, de aprobarse, limitaría derechos civiles fundamentales de todos los ciudadanos europeos de forma grave y perjudicial – en particular la libertad de llevar a cabo diversas y específicas actividades profesionales, económicas y de servicios sin miedo de ser acusado de discriminación.

En una carta abierta dirigida al presidente Juncker, y de acuerdo con su instrucción de que “se debataa, dentro de los tres primeros meses de su mandato, tanto con el Parlamento Europeo como en el Consejo, la lista de las propuestas legislativas pendientes para determinar si se mantienen o no, de acuerdo con el principio de “discontinuidad política, los firmantes instan al Presidente y su Vicepresidente Frans Timmermans a eludir la problemática Directiva, que ha fracasado sistemáticamente en los últimos seis años a la hora de obtener la unanimidad necesaria para su aprobación.

La intención original de la Comisión al proponer la Directiva era remediar discriminaciones específicas que afectan a las personas con discapacidad en su vida diaria no solamente en su área de trabajo. Sin embargo, en 2008, cediendo a la presión política, la Comisión añadió a su propuesta como motivos de discriminación la religión o creencias, la edad y la orientación sexual. Desde entonces, la Directiva se ha utilizado como un instrumento para avanzar en otros muchos otros objetivos. El resultado es que la propuesta final de la Comisión es un documento complicado y mal redactado, que regula la conducta privada de los ciudadanos en una forma sin precedentes y sin ninguna necesidad demostrada y multiplica las posibilidades de crear conflictos y confusión.

Especialmente preocupante es el uso de la Directiva de palabras vagas y un lenguaje manipulable (como “discriminación”, “acoso“, “trato menos favorable”, etc.), lo que podría dar lugar a interpretaciones impredecibles y producir consecuencias desfavorables y negativas. Por otra parte, la adopción de la Directiva en su redacción actual afectaría en gran medida la labor de las instituciones “con ideario propio“, tales como iglesias, escuelas confesionales y asociaciones.

La prestación de servicios profesionales y la celebración de acuerdos contractuales, libremente y sin coacción, son importantes para el desenvolvimiento social de las personas. Los ciudadanos deben sentirse libres para hacer esto – y debe permitirse que difieran en sus opciones, convicciones y visiones del mundo. La propuesta de Directiva, sin embargo, crearía obligaciones jurídicas abstractas, que afectarían drásticamente a tales acuerdos voluntarios. Esto podría socavar gravemente la autonomía individual y la diversidad social, y pondría a todos y cada uno de los ciudadanos europeos bajo la sospecha general de mantener comportamientos discriminatorios respecto a sus conciudadanos.

Los firmantes de la carta abierta al Presidente Juncker creen firmemente que la UE no debería adoptar una ley tan severa y tan restrictiva de la libertad  como la propuesta de Directiva, sobre todo cuando sus muchos efectos negativos potenciales limitación de libertades civiles fundamentales, control burocrático de toda actividad económica privada, las cargas administrativas y financieras desproporcionadas para la ciudadanía son mucho más probables que otros posibles resultados positivos. Existen, como alternativa, instrumentos más adecuados y respetuosos de la libertad que se pueden utilizar para hacer frente a las injusticias y desigualdades que se perciben en la sociedad. Por ello, los firmantes de la carta abierta instan a la Comisión Europea para que finalmente elimine la Directiva propuesta y trabaje en mejores soluciones, enfocadas de verdad a remediar los problemas reales y demostrados a los que se enfrentan los ciudadanos de la UE.

http://europeandignitywatch.org/es/el-dia-dia/detail/article/pressure-on-juncker-grows-to-drop-the-dangerous-equality-directive.html

Para ver o descargar el texto de la carta abierta a Junker y sus firmantes (en inglés), pinchar aquí.

Para más información en español sobre la propuesta de nueva Directiva de Igualdad de Trato, proporcionada por el European Dignity Watch, pinchar aquí.