Las asignaturas de Educación para la Ciudadanía siguen dando titulares a la prensa. Y es que ni el Tribunal Supremo ni el manto de silencio mediático han hecho «buena», por arte de magia, este conjunto de materias escolares obligatorias y, para muestra un botón.

En el Instituto Maimónides de Córdoba, en clase de EpC para 3º de ESO (13/ 14 años), se ha intentado convencer a los alumnos de que «la naturaleza da el sexo para que lo utilicemos con otra niña, con un niño o con un animal». Así lo ha desvelado la plataforma Córdoba Educa en Libertad, que agrupa a los objetores a EpC de Córdoba.

Y es que en EpC la educación afectivo-sexual se camufla en el currículo oficial en objetivos, contenidos y criterios de evaluación que hacían referencia a «la educación afectivo-emocional, las relaciones interpersonales, la homofobia, la orientación sexual, los sentimientos y emociones, la ternura, la crítica de normas y valores morales aprendidos»… En definitiva, un conjunto de asignaturas de «intensa carga ética, moral e ideológica», como ha puesto de manifiesto en los últimos meses el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en más de 200 sentencias.

El carácter esencialmente adoctrinador de EpC explica la oposición que ha encontrado en numerosos padres que han objetado, llegando incluso a los tribunales. A fecha de hoy, más de 500 alumnos objetores de Castilla y León han sido eximidos de cursar estas asignaturas; objetores de Madrid y Valencia esperan también sentencia favorable en los procedimientos que tienen abiertos en los tribunales.

En todo caso, con respaldo judicial o sin él, los padres tienen claro que no piensan permitir que se adoctrine a sus hijos porque lo diga ningún político.