El anteproyecto de Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, en su versión de 14 de mayo de 2009 (la única versión a la que he tenido acceso), indica que se reconoce y garantiza el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en las condiciones que se determinan en esta Ley. Estas condiciones se interpretarán en el modo más favorable para la protección y eficacia de los derechos fundamentales de la mujer que solicita la intervención, en particular, su derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la vida, a la integridad física y moral, a la intimidad, a la libertad.

Me temo que tras un aborto, la integridad física y, sobre todo, moral de la mujer, queda bastante maltrecha. Por supuesto, más destrozado resulta el niño al que nunca le dejaron nacer ni desarrollar su personalidad ni salvaguardar su libertad o su intimidad.

Los líderes socialistas están repitiendo (un día si y otro también) que el que se opone al aborto lo único que desea es encarcelar a la mujer. Y es que el Gobierno y su oleaje (pajines, prisa y el panfleto público nacido al calor zapateril) enarbolan el banderín de la mujer como coartada. Las abortistas que salían a la calle en los ochenta hoy están en despachos y coches oficiales y deciden sobre los derechos de los no nacidos ayudando «compasivamente» a las madres a quitarse de encima a las criaturitas con la coartada de la salud sexual y reproductiva de la mujer, una expresión malévola que desde la Conferencia de Pekín se utiliza para justificar, promover y financiar el asesinato de inocentes.

Pues en este contexto, dos iniciativas vienen a desmontar la coartada de que el aborto es un derecho favorable a la mujer. Una de ellas es el libro Mujeres silenciadas, un libro editado por Sekotia que se presentará mañana en Madrid (http://www.sekotia.com/presentacion-mujeres-silenciadas.htm); aborda el síndrome postaborto y sus secuelas físicas y psicológicas.

La otra iniciativa es el manifiesto de la Plataforma de Mujeres contra el Aborto (http://www.mujerescontraelaborto.com/), que levantan la voz en nombre propio y en el de millones de mujeres silenciadas por la presión del pensamiento único, que prevalece actualmente en nuestra sociedad respecto de todo lo concerniente a nuestro sexo y que vincula obligatoriamente los conceptos «mujer» y «aborto».

Otros siguen utilizando a la mujer. Estas dos iniciativas se preocupan por ella.

Teresa García-Noblejas