Como ya hemos informado en esta página, una delegación de Profesionales por la Ética (de la que tuve el honor de formar parte) se desplazó el pasado fin de semana a París con motivo de la gran manifestación (500. 000 personas) que tuvo lugar en la capital francesa.

El motivo concreto de este acto era protestar contra la pretensión de legalizar los llamados «vientres de alquiler», es decir la maternidad subrogada que permite pagar a una mujer para que geste el bebé que una persona, por edad o por sexo (varón) no puede procrear. La movilización la organiza un movimiento, la Manif pour Tous, que arrancó en 2012 para oponerse a la reingeniería social o deconstrucción de la familia natural impulsada por Hollande.

En la movilización, pacífica, festiva y magníficamente organizada, abundaban jóvenes y familias numerosas e incluso alcaldes y concejales a los que se les reconocía por la banda cruzada con los colores nacionales. El discurso, laico y ciudadano, se argumentaba con la razón y el derecho internacional y los fundamentos de la República Francesa. Lo que no fue obstáculo para que en la Misa dominical el sacerdote celebrante animara a los fieles a asistir a la marcha laica.

¿Qué ha llevado a buena parte de los franceses a poner en marcha y mantener esta movilización durante dos años en todo el territorio francés? La causa inmediata es la política de Hollande pero evidentemente, hay toda una experiencia de la que debemos aprender para afrontar la larga batalla cultural, jurídica y política que tenemos por delante.

Marchando por las calles de París, no pude menos que acordarme de la Jornada Mundial de la Juventud de 1997 que congregó a miles de jóvenes en la capital y sus proximidades. Multitud que sorprendió a los propios obispos galos, que se vieron desbordados. No tengo ninguna duda que la huella de Juan Pablo II en el gobierno de la Iglesia universal (y por tanto también en la francesa) ha influido decisivamente en la conciencia ciudadana, en gran medida de raíz cristiana, de nuestros vecinos franceses.

Teresa García-Noblejas

FOTO: Vida Nueva