En los últimos meses se ha vuelto a reabrir el debate en torno a la ley del aborto en España porque el ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, ha ido adelantando algunas líneas de la reforma de la Ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo aprobada en la legislatura Zapatero.

El anuncio más significativo ha sido, sin duda,  el de poner fin al aborto eugenésico que permite poner fin a la vida de los que no son “perfectos” por tener alguna anomalía genética o una enfermedad importante.

El otro anuncio de Gallardón es más preocupante porque ha dejado caer que se volverá a la ley de despenalización del aborto del año 85, algo que mejora la situación actual pero que es claramente insuficiente porque refleja la claudicación ante los activistas de la cultura de la muerte y la incapacidad para promover una legislación que ayude a las madres con dificultades y proteja a los inocentes que están por nacer. Algo que ya se percibió en las legislaturas de Aznar, cuando había algunos pro vida (o al menos decían serlo) en el Gobierno.

Naturalmente, el aborto no es el único ataque al derecho a la vida pero produce en torno a 100. 000 muertes  de inocentes al año. No estaría de más recordar que el aborto farmacológico, también conocido como píldora del día después, se sigue dispensando sin receta en las farmacias a personas de cualquier edad (algo que no sucede, por ejemplo, con los antibióticos) sin que el actual Gobierno haya dicho ni pío. Podríamos hablar de otras agresiones legales, como la selección y la destrucción de embriones o las prácticas eutanásicas legalizadas en Aragón y Andalucía.

Otro aspecto de la ley del aborto que nadie está abordando es el capítulo educativo; la ley Aído establecía la obligación de impartir en el sistema educativo «una educación sexual adecuada», es decir a la medida del Gobierno de turno. Este capítulo de la ley está  vigente y da carta de naturaleza a talleres, charlas y actividades que se imparten en las aulas escolares sin conocimiento ni aprobación de los padres, lo que supone una clara vulneración de los derechos fundamentales.

En definitiva, debemos promover una reforma de alcance en favor del derecho a la vida. Sin maquillajes ni complejos. Vamos a por todas.

Por eso hay que estar en las celebraciones del Día Internacional de la Vida el próximo 7 de octubre en numerosos lugares de España. La de Madrid será a las 12 del mediodía desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Neptuno.  Las convocatorias en el resto de España se pueden consultar aquí.

Por el derecho a vivir, aborto cero

Teresa García-Noblejas