dia-de-la-madreNo quería dejar pasar más tiempo sin relatar en este blog la  historia que me contó mi amiga Regina Cárdenas, ginecóloga de profesión, el pasado verano.

La historia es como sigue: una mujer joven, inmigrante, sin apoyo familiar ni recursos, se queda embarazada, algo que le hace enormemente feliz. Como cuenta Regina, en su primera visita al hospital llegó el mazazo: «tu hijo no tiene cráneo ni cerebro; morirá en cuanto nazca, no tiene posibilidad alguna de supervivencia». Y a la terrible noticia le siguió la amenaza: «es obligatorio que abortes en estas condiciones». Naturalmente, la sanidad pública le niega cualquier tipo de atención, seguimiento o consulta en estas circunstancias.

Es entonces cuando la Dra. Cárdenas y su equipo se hacen cargo del caso porque Mayra tiene claro que quiere dar a luz a su hijo. Y de forma gratuita, e incluso recaudando fondos para pagar otros gastos, este equipo médico logró que el pequeño Abraham naciera y fuera bautizado por un sacerdote en el propio quirófano, tal como había pedido la joven madre.

Esta es la historia de una mujer que nunca se planteó si su hijo era o no deseado, si iba a ser alto, bajo, guapo o feo, listo o tonto. Era su hijo y tenía valor por sí mismo, era digno de su amor y de sus cuidados independientemente de sus cualidades y circunstancias. Lo impresionante del relato es que es totalmente real.

Teresa García-Noblejas